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Los Geoblinkers

En algunas charlas de emprendedores me han preguntado como una startup recién creada puede, primero, conseguir convencer a gente con buenos perfiles a embarcarse en la aventura, y segundo, retenerlos a medida que va creciendo. La respuesta es, por supuesto, por una combinación de factores.

Las personas que deciden apostar por una empresa como Geoblink no lo hacen por el dinero en la mayoría de las ocasiones, sino por el desafío de unirse a algo que empieza casi desde cero, por la curva de aprendizaje, por el impacto de su trabajo, y en gran medida, por la cultura de la empresa a la que se unen.

La cultura no se define por los perks que la empresa otorga a sus empleados (flexibilidad de horarios, futbolín, Play Station, etc.), que aunque son importantes  tenerlos no acaban siendo diferenciadores. La cultura es la personalidad de la compañía, lo que define quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. En esencia, establece las reglas no escritas de la startup, su código de conducta y el comportamiento de las personas que la componen, lo cual frecuentemente está en directa oposición con las reglas escritas.

La cultura nace directamente del emprendedor. La cultura es a quién contratas, a quién despides y a quién promocionas. La cultura es lo que haces, no lo que dices.

Crear una cultura fuerte y duradera no es tarea sencilla y desde el primer día lo llevo trabajando. Lo primero que tuve que hacer (y sigo haciendo) es conocerme a mí mismo, saber lo que para mí es importante y lo que no lo es. ¿Cuáles son mis valores como emprendedor? ¿cómo quiero que la gente se comporte en mi empresa? ¿qué aprecio y qué me saca de quicio del día a día?. Debo entender como soy de verdad, las cosas que me gustan y las cosas que no me gustan de mi mismo. Para un emprendedor primerizo como yo, no es tarea sencilla ya que nunca antes has estado en esta situación, por lo que requiere un continuo ejercicio de retrospectiva, analizándote a ti mismo y a tus actos.

Durante el camino del emprendedor vas definiendo tu propia cultura, la que quieres que acabe impregnada en el resto de la empresa. Al principio tienes dudas, ¿conseguirás que la gente comparta tus valores y te sigan? Con el tiempo ves que las cosas funcionan y tus dudas se disipan y vas sintiéndote más fuerte en tus convicciones. También vas aprendiendo y cambiando, te influencia el entorno y los que van llegando te impactan y te influyen. La cultura no es algo estático sino que la vas moldeando, siendo esto especialmente cierto en los primeros tiempos de la empresa cuando está todo por hacer.

Sin embargo, según la startup va creciendo y las responsabilidades y las personas aumentan, dejas de poder estar encima de cada persona de la empresa, de dedicarle el tiempo suficiente para transmitirle tus valores, tu visión y la razón por la que estamos aquí. En Geoblink, cuando éramos 5 ó 10 personas y todos estábamos sentados en la misma mesa, la tarea era sencilla. A medida que la empresa va creciendo la cosa se va complicando más y más. Ahora ya somos más de 30 personas y aunque seguimos estando todos en una misma sala, ya no nos sentamos en la misma mesa, hay equipos distintos, no todos comemos a la misma hora ni cabemos todos en la misma mesa en el comedor, y el tiempo que yo paso con algunas personas se reduce al mínimo.

Entonces, ¿cómo conseguimos que la cultura llegue a todos y sea sticky? ¿Cómo conseguimos impregnarla en los nuevos fichajes? Por un lado, yo intento ser la representación viva de los valores de la empresa, debo vivir y respirar por esos valores y conseguir que no se queden en simples “palabras”, o los demás los ignorarán. Por otro lado, los managers y aquellos que llevan más tiempo en la empresa son piezas fundamentales tanto para definirla como para trasladarla al resto. La cultura nace del emprendedor pero acaba siendo moldeada por todas y cada una de las personas que forman la empresa.

En Geoblink trabajamos de forma deliberada para que esta cultura se fomente y se conserve en el largo plazo. Empezando por los fichajes, donde buscamos gente que creamos que pueda ser fit con nuestra cultura, y siguiendo con iniciativas que ayuden a conservarla en el día a día:

  • Geoblink Values: Trabajamos durante meses en unos valores comunes que ahora gobiernan la cocina y que definen en gran medida como somos (ver imagen al final del post).
  • State of the Blink: una reunión mensual en la que compartimos información sobre la empresa, incluyendo métricas financieras confidenciales y perspectivas futuras. Fomentar la transparencia hace que la gente entienda mejor la situación de la empresa (lo bueno y lo malo) y se sienta identificado. Cabe decir que todo el mundo sabe cuántos clientes tenemos al estar puesto en un monitor visible por todos, y cada vez que cerramos uno nuevo tocamos la campana que resuena en toda la sala.
  • Kudos box: una caja en la que de forma anónima se dan kudos (agradecimientos a alguien por algo) o sugerencias. Se abre en el State of the Blink y se leen uno a uno.
  • Reuniones “1:1”: para mantener la comunicación entre cada persona y su manager organizamos reuniones individuales de forma frecuente (típicamente una vez al mes o una al trimestre).
  • CEO Open Talks: Cada viernes por la tarde me reúno individualmente 20’ con una persona de la empresa para hablar de temas tanto profesionales como personales.
  • CEO Onboarding Talk: Cuando entran nuevos fichajes organizamos una sesión de unos 20’ en la que hablo con ellos y les cuento sobre Geoblink (historia, valores, visión futura, etc.).
  • 4@2: Una sesión en la que cuatro personas hablan al resto de la empresa sobre un tema que quieran durante 15’ cada uno (desde lo que hacen en su trabajo hasta cómo funciona el CERN o una clase de historia sobre la Primera Guerra Mundial).
  • Tech BnB: al final de cada sprint de trabajo (que dura dos semanas), el equipo Tech realiza una retrospectiva mientras disfruta de la cerveza que pone nombre al sprint. Durante 2017 cada sprint del año tiene nombre de una marca de cerveza.
  • Sprint Demo: Al final de cada sprint los equipos Tech y Product muestran a toda la empresa las nuevas funcionalidades del producto.
  • Geothon: Entre dos y tres veces al año organizamos un hackathon de dos días de duración, en los que se forman equipos y se trabaja en lo que cada uno considere oportuno. De estos eventos han salido muchas cosas que han acabado implementándose tanto en producto como en procesos internos.
  • Otros: torneos de padel, viaje de esquí, partidos de fútbol, bici, barbacoas, open day (la familia visita la oficina),  o simplemente irnos de cañas casi semanalmente.

Todo esto ayuda a que la gente sienta que forma parte de una gran familia, los Geoblinkers.

 

 

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2016, construyendo pilares

Tal y como hice el año pasado por estas fechas (2015, mi primer año como emprendedor), aprovecho la relativa calma navideña para hacer retrospectiva del año.

Aunque 2016 en lo personal no ha sido el mejor año, a todas luces ha sido un gran año para Geoblink, un año en el que probablemente hemos construido los pilares fundamentales para afrontar el futuro con cierta solidez. Quién me iba a decir que apenas dos años desde que empezara a soñar con la idea de ser emprendedor, mi propia empresa no solo sería una realidad sino que ya contaría con cerca de 25 personas, facturaría cientos de miles de euros, tendría oficina propia, y hubiera sido galardonada con numerosos premios.

Adiós Valencia, hola Madrid

2016 comenzó en Valencia. Por esos tiempos éramos 8 personas, contábamos con un producto en versión MVP (“Minimum viable product”, es decir, ni siquiera llegaba a ser beta) que habíamos conseguido vender a un cliente a duras penas sobre Powerpoint, y luchábamos por encontrar un segundo cliente, que no llegaba. Seguíamos formando parte del programa de aceleración de Lanzadera en Valencia y yo me hacía viajes en coche Madrid-Valencia una o dos veces por semana, lo cual no me suponía mucho problema ya que siempre he disfrutado mucho de la conducción, y de los momentos de soledad que te proporciona (quality time para tu mente). Recordaré mucho esos viajes, dándole vueltas al coco sobre todos y cada uno de los aspectos de la empresa.

En abril finalizó el programa Lanzadera y abrimos nuestra propia oficina en Madrid. Para unos fue la “vuelta a casa”, pero para otros supuso mudarse a una nueva ciudad y dejar su entorno y zona de confort atrás. Todo un reto para una empresa tan joven. Aún así, todo el equipo se mudó sin dudarlo un segundo.

Un millón de sueños

A comienzos de año estuvimos inmersos en la due diligence de la ronda de inversión liderada por Nauta Capital. En diciembre habíamos firmado un term sheet por una ronda de un millón de euros, pero como expliqué en “Un millón de sueños” la ronda no acabó de materializarse hasta marzo.

La inversión supuso un antes y un después en Geoblink. No solo por el dinero, sino también por el efecto signaling que supuso que el probablemente fondo más prestigioso de venture capital de España apostara por una empresa con menos de un año de vida.

Primeras espadas

Probablemente lo más importante que hemos conseguido este año ha sido construir un equipo de primera. En 2015 ya se había hecho un gran trabajo trayendo a la empresa a perfiles técnicos de alto nivel, pero a medida que la empresa iba creciendo, necesitábamos fortalecer el equipo con más talento, y sobre todo con perfiles senior, un equipo de “primeras espadas” robusto y para el largo plazo.

Durante la primera etapa de una startup de alto crecimiento, el emprendedor tiene que hacer y/o liderar todos los frentes de la empresa, sobre todo si es un “solo founder”. Sin embargo, esto es algo que se vuelve insostenible rápidamente. Por todo ello, una de mis prioridades del año era buscar a un equipo de gestión capaz de tirar del carro junto a mi y de liderar áreas importantes en la empresa. Idealmente, un equipo no solo válido para esta etapa temprana de la empresa, sino capaz de crecer conmigo y con la empresa para afrontar los desafíos futuros que nos esperan.

El objetivo se cumplió con creces, y en la actualidad el senior management de Geoblink (“los VPs”) está formado por perfiles de altísimo nivel. Un equipo comprometido con Geoblink y que ha dejado puestos de trabajo de gran nivel y muy bien remunerados para apostar por esta aventura (Geoblink Team).

Además, hemos duplicado el equipo técnico, hemos formado nuestro primer equipo de Marketing y Ventas, y otro de Administración. A día de hoy somos ya 23 personas. Y lo mejor de todo, una familia que comparte unos valores y que sabe que estamos construyendo algo grande.

Junio de 2016

Hay clientes que pagan por nuestro producto

El emprendedor siempre vive con preocupaciones. Una de las mayores que tenía era la incertidumbre por saber si aquella visión de producto que había en mi mente, sería capaz de llegar un día al mercado y que alguien pagara por ella. Costó, y mucho, pero lo conseguimos.

Diseñar y construir un producto tan complejo como el nuestro desde cero ha costado lo suyo. El primer cliente que tuvimos nos compró una licencia en noviembre de 2015 sobre Powerpoint y lo hizo fiándose más de nosotros que de lo que hacía el producto en sí mismo. Un MRR (Monthly Recurrent Revenue, una de las métricas más importantes de un SaaS) en los pocos cientos de euros fue nuestra única métrica de ingresos durante casi siete meses. Durante los primeros meses de 2016 nos centramos en mejorar la versión inicial del producto porque no era aún vendible. Íbamos a clientes y nos costaba horrores que la adquirieran: “Si añades esta funcionalidad, quizá te la compre”, “nos parece muy caro”, …

Trabajamos duro hasta que en mayo conseguimos cerrar un segundo cliente. Y a partir de ahí, ha sido un non-stop hasta ahora, con decenas de clientes y con un MRR creciendo a ritmos realmente positivos. Pero lo mejor no es solo ver como tus métricas mejoran y mejoran sin parar, sino estar en una reunión cliente tras otra y ver constantemente los “wow” en la cara de los potenciales clientes al ver el producto. Mientras esto siga ocurriendo, iremos por el buen camino. Los que decían que era muy caro, ahora pagan 3x lo que “nunca pagarían” e incluso les parece barato.

Reconocimientos

Recordaremos 2016, sin lugar a dudas, también por los reconocimientos obtenidos. Entre otros, fuimos galardonados con el premio South Summit 2016 como mejor empresa “Business to Business” (B2B), y con el premio EmprendedorXXI a la mejor empresa tecnológica emergente del año (premio otorgado por La Caixa y por el Ministerio de Economía a través de Enisa).

El primero fue una gran satisfacción ya que supuso ganar una competición que tenía en mente desde hacía dos años. No en vano, en 2014 y aún trabajando en McKinsey, tuve la suerte de poder tomarme unas horas libres para poder acudir al evento South Summit 2014. Durante ese tiempo, soñaba a diario con ser emprendedor pero vivía con la ansiedad de no saber cuándo podría hacerlo y con qué idea. Escuchando los pitches me decía una y otra vez “algún día vendré aquí a presentar mi propia empresa”. Un año después, octubre 2015, volví al South Summit ya con el sueño de ser emprendedor cumplido. Durante uno de los cafés que tuve con inversores, tuve la oportunidad de presentar Geoblink a Jordi Viñas de Nauta, una reunión clave en el futuro de Geoblink. Finalmente, este año decidí presentar la empresa al concurso de startup, consiguiendo el galardón. A veces, los sueños, si los persigues mucho, se hacen realidad (Cinco Días “Geoblink es elegida mejor startup B2B en el South Summit”, La Razón “Geoblink, premio a la mejor startup B2B en el South Summit”).

El segundo fue la guinda que puso el colofón a un gran año. EmprendedorXXI es probablemente el premio con más prestigio en España para emprendedores. Además, incluye un premio de 25.000 euros en metálico y otros servicios añadidos (La Razón “Geoblink, la startup tecnológica con más éxito de 2016”, El Mundo “Geoblink gana el EmprendedorXXI”).

Recibiendo el premio EmprendedorXXI

La empresa se vuelve seria

2016 también ha sido el año en el que Geoblink ha pasado de ser una empresa dirigida por una única persona a ser una empresa gobernada por un Consejo de Administración, una empresa que debe ceñirse a unas reglas de juego, que reporta a sus accionistas, y que debe cumplir con obligaciones. Aunque yo cuente con la mayoría de las acciones, ahora legalmente es el Consejo el que manda sobre la misma. De todas maneras, mientras tenga la confianza del mismo seguiré dirigiéndola como Consejero Delegado.

A menudo escucho a emprendedores quejarse de tener que crear un Consejo después de una ronda de inversión. Sin embargo, a mi me parece un órgano muy útil y bueno para la empresa. Creo que Geoblink como empresa debe estar por encima de todo, por supuesto por encima del emprendedor. Un Consejo es bueno para la empresa, aunque no tenga que ser lo ideal para un emprendedor si éste quiere mantener el control total sobre todo.

Durante las reuniones que el Consejo mantiene cada mes y medio, reporto nuestros avances y noticias más importantes, y hablamos sobre los desafíos que vienen. Cada Consejo es una oportunidad de poner a gente importante a pensar y a trabajar para tu empresa. El Consejo actual lo forman cuatro consejeros: un representante de los inversores iniciales, un representante de Nauta, un miembro del management de Geoblink, y yo como CEO y Presidente del Consejo. Además, hay un Secretario del Consejo (un partner de un bufete de abogados). También acuden dos personas más como observers (pueden opinar pero no tienen derecho a voto).

Por cierto, mi relación con los principales inversores de Geoblink, el fondo Nauta Capital, es inmejorable. Estoy muy contento por la decisión que tomé en su día de que fuera Nauta el fondo que estuviera detrás de Geoblink. Estamos muy alineados en la estrategia de la empresa y en las decisiones importantes, lo cual facilita mucho las cosas. Como ya comenté en posts anteriores, el fit entre inversor y emprendedor es crucial, y en este caso, claramente lo hay.

2017

Después de un 2016 muy bueno, veremos a ver qué nos depara 2017. El año que comienza deberá ser el año que nos afiance en el mercado español, el año en el que la empresa se internacionalice, el año en el que probablemente levantemos una nueva ronda de capital para acelerar nuestro crecimiento, y por supuesto, un año con nuevas aventuras. Como siempre, tenemos delante un camino que nunca hemos recorrido, por lo que intentaremos equivocarnos lo menos posible para seguir avanzando en el sentido correcto.

Conclusión

Aunque reconozco que 2016 ha sido un año espectacular para mi empresa, desgraciadamente el año ha estado marcado por el fallecimiento de mi padre debido a un repentino tumor cerebral. Artífice del espíritu emprendedor en casa, pudo ver con sus propios ojos como su hijo comenzaba a cumplir el sueño que él siempre tuvo y por el que tanto luchó. Mi padre fue un emprendedor tecnológico con un coco para la invención pero con poca intuición y formación empresarial, y al que la suerte tampoco acompañó. Ahora, donde quiera que esté, podrá ver no solo a su hijo seguir luchando por su sueño, sino también como su nieta llega al mundo en 2017.