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Sin parar

Hola,

Hace ya un tiempo que no encontraba un rato para escribir.

Lo cierto es que ando muy ocupado entre mi trabajo, mejorando Club-MBA (habéis visto la nueva web que hemos hecho?:)) e intentando disfrutar de mis últimos dos meses en Hong Kong. Sin parar un segundo para variar.

Mi último día de trabajo será el 11 de mayo, unos días después de acabar con el proyecto que tengo entre manos, una “Market Release” de un importante mercado de bonos japonés y del que soy responsable.

Una market release ocurre cuando un mercado bursátil va a realizar cambios en su sistema tecnológico, que requiere que todos los participantes se adapten si quieren seguir operando en el mercado. Normalmente suelen asignar una fecha con meses e incluso años de antelación para que los participantes (en su mayoría bancos de inversión) tengan tiempo para adaptarse.

Nos notificaron de esta market release en Junio de 2010, aunque hasta principios de enero no pudimos empezar a trabajar en ella porque había otras prioridades. Dentro de los treinta y pico proyectos que tenemos, las market releases son la prioridad cero (lo más prioritario) porque implican que si no llegamos a tiempo en la fecha establecida, los equipos de trading del banco dejan de operar hasta que acabemos. Ya os podréis imaginar que si eso pasa ruedan cabezas porque el banco pierde mucho dinero cada día. Este año sólo hay dos market releases, ésta y otra a fin de año.

El caso es que este mercado japonés realiza importantes cambios en su protocolo de acceso, a los que debemos adaptarnos. Los proyectos “market releases” las llevamos los equipos de desarrollo, aunque requiere coordinación de muchas personas y de equipos de business, support y dev en Hong Kong, Tokio y París. Aunque realizar los cambios en el sistema puramente técnicos puede que nos lleve 2 ó 3 semanas, el proyecto lleva meses. La fase previa puede durar más de uno o dos, y después de acabar el desarrollo, el nuevo sistema tiene que pasar todos los controles de calidad y puesta en producción, que lo coordinamos nosotros. El mayor problema que tenemos actualmente es que el mercado japonés sólo nos deja hacer tests los fines de semana, cuando el mercado está cerrado, por lo que a unos cuantos nos toca venir los fines de semana a trabajar. Y encima la market release es el 2 de Mayo, que es fiesta… que por supuesto para mí no lo será. Me asignaron el proyecto antes de que les dijera que me iba de MBA, aunque les prometí que me quedaría hasta que lo acabásemos.

Dificultades hay muchas, empezando con que los del mercado sólo hablan japonés. Esto nos está causando muchas dificultades. He tenido que hacer varias conf call con traductores, y muchas veces no nos entendemos bien y la comunicación se hace difícil. Cada vez que tenemos una pregunta hay que pasar por intermediarios en Tokio porque tampoco entienden los emails en inglés (es de alucine…). En mi equipo este problema es nuevo porque antes teníamos a un japonés que lideraba los proyectos con Japón, pero se fue hace unos meses. Otro problema es la documentación, también en japonés. Tuve que mandarla traducir a París (más barato) y tardaron 3 semanas en mandárnosla de vuelta, y mientras tanto intentando nosotros usando google translator. Increíble pero cierto.

Así que ya veis que estoy pasando mis últimas semanas trabajando a destajo para acabar esto a tiempo antes de irme.

Por cierto, a finales de este mes viajo a Madrid unos días a la entrevista de las becas de la Fundación Rafael del Pino.

rid

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Problemas con short selling

Volviendo a temas de bolsa y mi trabajo, hoy voy a hablar sobre el “short selling”, que nos causa muchos problemas en mi equipo.

Todo el mundo conoce el método tradicional para ganar dinero en bolsa, comprar acciones y esperar a que el precio suba para venderlas más caras. Sin embargo, quizá no todo el mundo sabe que cuando la bolsa baja también es posible ganar dinero. Cómo? vendiendo a corto (vendiendo al descubierto) o “short sell”.

El short selling funciona de la siguiente manera. Un trader pide prestado un producto financiero, digamos una acción para que sea fácil, que la devolverá en cierto tiempo. Durante el tiempo que tiene la acción la vende en bolsa, confiando en que sea más barato comprarla en el futuro cuando tenga que devolvérsela al que se lo pidió prestado. De esta forma, si el mercado baja, recomprará la acción más barata de lo que la vendió y ganará la diferencia.

Esto se entiende mucho mejor con un ejemplo sencillo (ficticio):

– Trader ‘A’ de la SG pide prestado una acción de Nintendo a un trader ‘B’ de UBS a un precio de $250 (para hacerlo fácil, cuento con que se la deja “gratis”).
– Trader ‘A’ vende esa misma acción en el mercado por $250.
– El precio de la acción de Nintendo baja a $200.
– Trader ‘A’ compra en el mercado una acción de Nintendo por $200, y se la devuelve a trader ‘B’ (al que se la debía).

En este caso, el trader ‘A’ ha sacado un beneficio de $50 gracias a que el precio de la acción de Nintendo ha bajado.
Sencillo pero peligroso. Veamos el por qué.

Cuando alguien compra una acción de una empresa a un precio determinado, el máximo riesgo al que incurre es el dinero que se paga por esa acción. Si por ejemplo un trader compra una acción del Santander a 10 euros, perdería los 10 euros si el Santander quiebra y su acción pasase a valer 0. Es decir, el trader como mucho pierde el 100% de lo que ha invertido.

Sin embargo, cuando se hace short selling el riesgo es mucho mayor, porque el precio puede aumentar hasta (teóricamente) infinito. En el ejemplo de anterior de Nintendo, el trader ‘A’ está obligado a devolver le acción a ‘B’ que le prestó. Una vez que ‘A’ ha vendido la acción por $250, si Microsoft compra Nintendo y la acción de Nintendo pasa a valer $1000, entonces el trader ‘A’ habrá perdido $750, ya que la vendió por $250 y la tiene que recomprar en el mercado a $1000 para devolverla.

En las grandes entidades financieras existen muchos trading desk (equipos de trading), que funcionan como entidades más o menos independientes. Cada desk tiene sus traders, su presupuesto, sus beneficios (con los que nos pagan a los equipos de IT), etc. Por supuesto al final el dinero es del banco, pero los desks funcionan así porque son mucho más eficientes cuando trabajan de forma independiente y cada uno con estrategias distintas e independientes. Sin embargo, entre los desks se ayudan como pueden. Por ejemplo, si un desk tiene en su cartera acciones del Nintendo en su book, se las deja “gratis” a otro trading desk del banco para que éste haga short selling (en el ejemplo anterior, el trader B fuera otro de la SG, por lo que no le cobra comisión por dejarle la acción).

El short selling está mal visto desde la crisis del 2008 porque algunos dicen que incitan a hacer caer los índices y son demasiado peligrosos, y cada vez los mercados ponen más restricciones. Por ejemplo, en el mercado australiano ASX esta práctica está prohibida, y si te pillan haciéndolo te cae una buena multa e incluso te pueden quitar la licencia de trading. Eso sí, repito que hay varios desks en cada banco, por lo que aunque tu desk no tenga en su book lo que vende y esté haciendo short selling, el mercado no puede decir nada si lo que vende es propiedad de otro desk del mismo banco. Esto se llama “cubrirse”.

El caso es que el short selling nos causa muchos problemas a los equipos de IT de Front Office, porque tenemos que hacer muchísimas comprobaciones internas en nuestros programas para impedir que los autómatas o los propios traders (que son humanos y muchas veces hacen lo que quieren sin pensar mucho si se puede hacer o no) hagan operaciones que no están permitidas en tal o cual mercado para no infringir las normas. Los mercados no hacen esas comprobaciones al instante y es nuestra responsabilidad el no hacerlas. Si luego cuando revisen las operaciones (en general al final del día en el clearing) ven que has hecho algo así, entonces la se lía gorda: multa, si es reiterativo te quitan la licencia, si es muy grave puede que salgas en los periódicos, de mala imagen al banco, etc.

Encima, hacemos trading en muchísimos mercados de Japón, Corea, Taiwán, India, Malasia, Singapur, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda, etc. y cada uno tiene sus propias reglas, que debemos estudiar e incorporar a las aplicaciones que verifican los order books de los traders antes de enviar las órdenes al mercado (y encima, hacerlo rápido). Como os podréis imaginar, las normas de un mercado en países donde el Gobierno ejerce mucho control (digamos, TAIFEX en Taiwán, aquí un post sobre Taiwán) son muy distintas a un mercado como el australiano. Y ahora empiezan a llegar mercados indios y en nada chinos, que en temas de trading están en la Edad Media.

Por cierto, Jerome Kerviel era muy aficionado al short selling, y casi todo el dinero que hacía fue vendiendo corto, como cuando se desplomaron las aseguradoras justo después del atentado del metro de Londres. La historia completa la tenéis en este post.

Las imágenes son de wikimedia y answcdn.com

Jerome Kerviel, el trader que perdió 4.900 millones de Euros

Como prometí en el post en el que hablaba sobre mi trabajo en Hong Kong, hoy voy a hablar sobre Jerome Kerviel, un personaje muy famoso en el mundo del trading.

Kerviel es responsable del mayor “fraude” (si se puede llamar así) bursátil de la historia, y la víctima fue el banco francés Société Générale (sí, donde trabajo), que perdió 4.900 millones de euros (casi 7.000 millones de dólares) por sus operaciones bursátiles. Esta cifra monstruosa es similar a la capitalización de la empresa Ferrovial o del Banco Popular a día de hoy.

Kerviel fue sentenciado en Octubre de 2010 a cinco años de cárcel por estos hechos, aunque él sigue defendiéndose diciendo que la SG sabía exactamente lo que estaba haciendo. Para la SG la sentencia judicial fue un éxito pues “se demostró” que el banco no hizo nada malo. Hay que saber que lo que está claro es que Kerviel no intentaba robar dinero a nadie, sino ganar lo máximo posible para la SG, aunque las cantidades se le fueron de las manos y para no ser descubierto empezó a hacer cosas ilegales para camuflarlas.

Jerome Kerviel se graduó con un Master de Finanzas en la Universidad de Lyon en 2000 (una universidad que no se encuentra entre las más prestigiosas en Francia), donde obtuvo un nota de “Assez Bien” (Bien alto o Notable), nada del otro mundo comparado con sus compañeros. En Agosto del 2000 es contratado por la SG en Paris en el departamento de Middle Office donde trabajó hasta 2005, cuando pasó al Front Office como “trader assistant” en el equipo Delta One, que incluye trading en fondos, swaps, índices futuros y trading cuantitativo.

El chico debía ser muy bueno porque rápidamente empezó a hacer muchos beneficios con sus operaciones y a superar con creces los resultados de sus compañeros.

Os he hecho una traducción de lo que Kerviel declaró a la policía francesa unos pocos días después de ser detenido (la traducción no es literal, no soy traductor) y también otros comentarios que ha hecho a distintos medios. Me parece muy interesante todo lo que dice ya que permite entender un poco cómo funciona el mundo del trading en los grandes bancos además de conocer la historia desde su punto de vista.

Declaración a la policía (Jérôme Kerviel, 2008):

“Fui contratado por la Société Générale en agosto de 2000, en un equipo del Middle-Office …. Durante el segundo semestre de 2004, fui asignado como asistente de trading [trading assistant, que suelen sentarse cerca de los traders y les ayudan a hacer cálculos y a lo que haga falta, y que suele ser un paso previo para pasar a trading]…. Empecé a interesarme mucho por el trading durante ese tiempo, al estar sentado en la misma fila de mesas que los traders… A principios de 2005, fui trasladado por fin al Trading Floor (Sala de Negociacion)…”

“Cuando fui contratado en Middle Office, mi sueldo bruto era de 35.000€ por año más bonus variable…. En el año 2007, recibí más de 300.000€ de bonus, aunque me esperaba 600.000€. A día de hoy, no he recibido nada de ese dinero.”

“Durante mi primera entrevista de trabajo en 2005 para pasar a trading entendí que era mucho menos considerado que otros por mi título y por mi carrera profesional hasta la fecha… Pero no lo tomo como algo personal, de verdad…”

“No cuestiono los hechos que me acusan. Admito haber creado operaciones ficticias, admito la cancelación de esas operaciones ficticias; sin embargo, sobre la posición no autorizada que tomé sobre futuros, soy mucho menos afirmativo. La orden que tenía de mis superiores era clara: consistía en asegurar que el market-making de los productos… no presentara volatilidad: certificados, warrants, trackers… Todo era para hacer ganar dinero al banco, de ninguna manera enriquecerme yo. Lo que es mas discutible son las vías que utilicé para conseguir esto.”

“Mi primera experiencia en este campo se remonta a 2005, que adopté una posición sobre las acciones de Allianz (aseguradora alemana) unos días antes del atentado del metro de Londres, apostando a que las acciones caerían. Cuando ocurrieron los atentados, las aseguradores entraron en una espiral descendente. Todo el mundo perdió excepto yo, que gané 500.000 Euros para la SG… me podía jubilar. Más o menos esta fue la primera vez que empecé como trader de la Société Générale. Entonces en esa época ya sabía como hacer para cubrir una posición. Tuve sentimientos encontrados acerca de esta operación porque me sentí orgulloso del resultado y me sorprendió por completo. Pero comprendí que me estaba divirtiendo cuando había gente que era víctima de los atentados. Me empecé a encontrar mal y tuve que correr a los servicios. La debilidad no duró, volví al Trading Floor y a mi trabajo.”

“Las mejores operaciones de la historia de la Société Générale se produjeron el 11 de Septembre 2001 [Atentado en Nueva York], esto me lo dijo mi manager. Parece que los beneficios ese día fueron colosales…”

Société Genérale París

“Se me generó el deseo de continuar y de querer más, una especie de efecto bola de nieve.”

“De Agosto a Diciembre de 2007, ganaba dinero para el banco todos los días. Era como una adicción. Un buen día para un trader era ganar 30.000 o 40.000 Euros, Para mi, ganar un millón no era nada. Tomé riesgos insensatos. Hice beneficios astronómicos, que me producían a veces orgasmos. Además, cubría las pérdidas de muchos de mis compañeros.

“A finales de julio [de 2007], el mercado se ajustó por hipotecas de alto riesgo (subprimes) y los mercados entraron en shock. Yo en cambio gané € 500 millones, y me encuentro en la misma situación que antes, de una manera aún más grande, y no declaro la suma en los books de la Société Générale. Pude ocultar esto con otra operación ficticia ….”

“En noviembre de 2007, en sucesivas operaciones intra-día, yo iba y venía en el DAX [el índice de la bolsa alemana] y viendo que era buena, tomé posiciones en los autómatas de mis compañeros de trabajo, al mismo tiempo y todo el mundo lo vio y lo sabía. Ese día hice 600.000€. Mi manager entonces me pidió explicaciones, quería saber las razones y motivos por los que yo me guiaba al invertir ….”

“A partir del 31 de diciembre [de 2007], mi “colchón” [los beneficios a un lado] aumentó a 1.400 millones de Euros, todavía no declarados al banco. En este punto, la situación ya estaba más allá de mi control y no sabía cómo hablarle al banco acerca de ella. Esto representaba dinero en efectivo no declarados de € 1,4 billones! Así que decidí no declararlo y para cubrir esta cantidad creé una operación ficticia de compensación ….”

“A principios de 2008 [pocos días de ser descubierto], cambié mi posición a “long” porque sabía que el mercado había evolucionado mucho, y estaba convencido de que el mercado iba a recuperarse en los próximos tres meses …. Únicamente al el cierre de la sesión del 18 de enero de 2008 el resultado fue negativo. Entonces, decidí que analizaría la evolución del mercado cuando volviera el lunes. Contaba con el mercado subiría el martes. Sin embargo, lo que no podía suponer es que el lunes que ya no sería un empleado de la Société Générale.”

“Para el banco y por mi categoría no estaba supuesto a jugarme esas cantidades, e informé un resultado de sólo € 55 millones …. Luego presenté pruebas falsas de estas operaciones, es decir, falsos emails. Creé un falso email con una función que me permitía volver a utilizar el título de un correo electrónico cambiando el contenido ….”

“Las técnicas que utilicé no eran sofisticadas en absoluto, en mi opinión, cualquier inspección ejecutada correctamente hubiera sido capaz de detectar estas operaciones ….”

“Sigo convencido de que mis superiores estaban al tanto de todas mis posiciones, y como prueba, les informo [a los policías] de la existencia de advertencias que llegaron de mi jerarquía. En 2007, llegaron varias preguntas por e-mail …. fueron enviados a varios de mis compañeros de trabajo con el fin de obtener explicaciones sobre mis posiciones…. Otra advertencia vino del Eurex de Alemania, que preguntaba sobre el gran volumen de operaciones que estaba realizando un trader de la SG que “manipulaba el mercado”. A raíz de esta investigación se me cuestionó pero fui capaz de justificarme. A principios de enero de 2008, sobrepasé mi límite de crédito y recibí varias preguntas por email. Para justificarme seguí creando email falsos.”

“El mero hecho de que no cogí ningún día de vacaciones en 2007 debería haber alertado a mis supervisores. Es una de las reglas elementales de control interno. Un trader que no coge ningún día libre es un trader que no quiere dejar su book a otro trader”

“Estaba generando mucho dinero, por lo que las señales no eran alarmantes. Mientras los traders ganemos dinero, nadie dice nada…”

Entrevista De Spiegel, traducida por El Pais (Noviembre 2010)

P. Si calculamos con su actual salario mensual (2.300 euros), tendría que trabajar 177.000 años para devolver esa cifra.

R. El juez se ha limitado a hacer suya la argumentación de los abogados de la empresa para la que yo trabajaba, Société Générale. Esta sentencia no contempla las circunstancias atenuantes que aportamos al procedimiento judicial. Es evidente que se quiere proteger al banco y a París como plaza financiera. Para eso había que cargarse a Jérôme Kerviel.

P. Es que el tribunal no aceptó su línea de defensa. La indemnización que le impusieron corresponde a las pérdidas que ha demostrado su empresa. Nunca hasta ahora un empleado de banco había causado pérdidas tan cuantiosas con sus apuestas en el mercado bursátil.

R. Yo no me he embolsado ni un céntimo; no me he enriquecido ni he defraudado lo más mínimo. Solo pretendía ser un buen empleado, generando los mayores beneficios posibles para mi empresa. No era más que una pieza del engranaje y de repente me veo convertido en el principal culpable de la crisis financiera.

P. A principios de 2005 le ascendieron a agente de Bolsa y posteriormente hizo carrera con rapidez. ¿Cómo lo consiguió?

R. Me especialicé en valores alemanes. Al cabo de unos meses especulé por primera vez a la baja con acciones de Allianz. En un primer momento perdí dinero. Pero luego el valor se desplomó debido a los atentados contra el metro de Londres. Mi operación le reportó al banco 500.000 euros.

P. ¿Cómo reaccionaron sus superiores?

R. Cuando comenté la operación con mi superior durante una comida de trabajo, me echó una leve reprimenda porque un agente con solo seis meses de experiencia no debía adoptar posiciones de este tipo. Pero no tardó nada en elogiarme y ampliar mi margen de acción para operaciones especulativas de dos a cinco millones de euros. Esto es algo típico del mundo contradictorio de las salas de negociación: todos los días se saltaban los límites del riesgo, los jefes lo sabían y jamás había amonestaciones.

P. Sin embargo, con dos o cinco millones de euros de riesgo, usted ya no se daba por satisfecho...

R. Fui aumentando más y más mis posiciones cuando me di cuenta de que mis superiores me cubrirían, por su propio beneficio y por el del banco. A finales de 2006 tomé por primera vez posiciones de venta por valor de varias docenas de millones de euros en el índice bursátil alemán Dax, posiciones que liquidé en febrero de 2007, con un beneficio de 20 millones de euros. Desde el negocio con las acciones de Allianz, mis superiores jamás volvieron a llamarme a capítulo. Siempre obtuve beneficios elevados. Al cabo de tres años, los jefes habían elevado mis objetivos un 1.700%. Eso demuestra que sabían exactamente lo que estaba ocurriendo.

P. Y de repente le entraron delirios de grandeza y apostaba miles de millones.

R. No tuve la sensación de que fueran delirios de grandeza. Con el apoyo de mis jefes, estaba atrapado en una espiral para hacer siempre más y más. En marzo me di cuenta de que los riesgos con los créditos subprime estadounidenses estaban fuera de control y especulé con un crash. Sin embargo, el mercado bursátil siguió al alza entre marzo y julio, lo que me dejaba con unas pérdidas gigantescas de 2.000 millones de euros. El banco cubría una y otra vez mis pérdidas. Todos los días pagaba las pérdidas en Bolsa y nunca se me dijo nada.

P. Pero entonces cambiaron las tornas.

R. En julio se produjo el primer ataque de pánico del mercado y pude haberme salido con unas ganancias de 500 millones de euros. Sin embargo, yo estaba convencido de que los mercados seguirían cayendo y volví a especular con 30.000 millones de euros. Me quedaba mirando hipnotizado la pantalla de la mañana a la noche, operando con sumas gigantescas, apenas durmiendo, y hasta fin de año conseguí unos beneficios de 1.500 millones de euros para el banco.

P. Oficialmente, su mesa de negociación Delta One solo podía manejar riesgos por un importe máximo de 125 millones de euros. ¿Cómo fue posible que tuviera a su disposición sumas de muchos miles de millones de euros para especular?

R. Mis superiores habían desactivado los sistemas de seguridad. Habría podido invertir en un solo día 100.000 millones de euros. Mis jefes habían suprimido de mi ordenador todos los dispositivos de seguridad.

P. El juez que le sentenció consideró probado, sin embargo, que usted era el “inventor de un sistema coherente de engaño”. Le condenó por “deslealtad, falsificación y manipulación con fines de engaño”. ¿De verdad se considera inocente?

R. Me limité a aplicar los métodos que ya existían en el banco y que había aprendido allí. No he inventado nada, otros agentes actuaban de forma parecida. Solo tenía que ocuparme de que por la noche se mantuviera la apariencia de que se había respetado el límite de negociación. Para hacer efectivas mis posiciones de negocio cerraba operaciones de compensación que, aparentemente, neutralizaban el riesgo en el sistema de negociación bursátil. Los supervisores veían que yo no tenía ningún socio negociador para esas operaciones de compensación, pero jamás dijeron nada. A veces se trataba de posiciones de hasta 50.000 millones de euros. En total, en el transcurso de dos años pude negociar valores por importe de 400.000 millones de euros con terceras partes desconocidas para el banco.

P. ¿A sus superiores nunca les llamó la atención la magnitud de sus operaciones?

R. Sí. Ya en abril de 2007 recibieron un mensaje de correo electrónico en el que se les advertía de que cerraba operaciones ficticias por sumas muy importantes con terceras partes inexistentes. Mis jefes me dijeron que debía ocuparme de ese problema. A lo largo del año 2007 recibieron muchos más mensajes sobre el mismo asunto.

P. Algunos agentes de Bolsa aseguran que su modelo era el tiburón de las finanzas Gordon Gekko de la película de Hollywood Wall Street, interpretado por Michael Douglas. ¿También lo era para usted?

R. De ninguna manera. En la película se dicen algunas frases que en la sala de negociación se emplean con frecuencia. Muchas veces me divierte pensar en el consejo de Gordon Gekko: “Si necesitas un amigo, cómprate un perro”. Es algo que, lamentablemente, encaja con mis desgraciadas experiencias.

P. Al comienzo de la recién estrenada Wall Street 2: el dinero no duerme, Gordon Gekko sale de la cárcel. Como usted, escribe un libro sobre los abismos del mundo financiero y se venga ganando más dinero que en toda su vida. ¿Ha meditado ya su venganza?

R. No, eso no le sirve a nadie de nada. Mi único interés es que la verdad salga a la luz, que cada cual asuma su responsabilidad.

P. Daniel Boston, el presidente del banco para el que trabajaba, dijo que usted era un terrorista porque había arriesgado 50.000 millones de euros con sus negocios especulativos. Eso es, más o menos, lo que vale todo el banco.

R. Mi único objetivo era maximizar los beneficios de mi empresa. Entré en una espiral en la que, con apoyo de mis jefes, siempre se ascendía más y más.

P. Las instancias de control hicieron llegar 70 advertencias a la Société Générale.

R. En realidad fueron muchas más. Sin embargo, los jefes tuvieron parte muy activa en las especulaciones. Había límites para los riesgos que podía asumir un solo operador, pero nadie se preocupó de eso. Ya lo he dicho: mis superiores habían desactivado los sistemas de seguridad de mi ordenador.

P. Los responsables de Société Générale han afirmado en el proceso que usted “en ningún caso estaba autorizado, ni sus jefes hubieran podido autorizarle, a asumir riesgos tales que potencialmente representaban un peligro mortal para el banco”.

R. En ningún momento me dijeron: “¡Jérôme, deja ya de hacer tonterías!”. Al contrario. Me animaron a tomar posiciones de negociación y a asumir riesgos. En el verano de 2007 me marché de vacaciones dos semanas. Todas las mañanas me telefoneaban para pedirme consejo sobre la gestión de mis posiciones. Tuve que volver al cabo de una semana.

P. ¿Los riesgos habían quedado fuera de control?

R. No. Se dieron cuenta de que había posibilidades de ganar dinero y reclamaron mi vuelta.

P. ¿Le obligó el banco, después de sus vacaciones, a reducir sus posiciones?

R. Al contrario. Me dijeron que me dedicara en exclusiva a estos negocios por cuenta del banco y me liberaron de otras tareas. Me alentaron a tomar riesgos.

P. ¿Se dio cuenta de que en aquel momento nadie especulaba con sumas superiores a las suyas?

R. Nadie sabe lo que se oculta en los balances de los bancos. Son completamente impenetrables. Se tarda un segundo en invertir 150 millones de euros. Cuatro en invertir 1.000 millones. Es algo que sucede tan rápido en el ordenador que se pierde el sentido de las cantidades manejadas. El mercado internacional es tan grande que absorbe cualquier orden en cuestión de segundos. La rueda gira cada vez más deprisa, se ha vuelto loca.

P. Eurex, la Bolsa alemana de futuros, anunció en octubre de 2007 a Société Générale que uno de sus operadores, un tal Jérôme Kerviel, manipulaba el índice bursátil alemán. ¿Qué había pasado?

R. Yo había apostado 30.000 millones de dólares a la bajada del Dax. Cuando en el otoño de 2007 se desplomaron los mercados, me beneficié de eso. Deshice mi posición, apoyando así el mercado. Los agentes del mercado se olieron una manipulación bursátil y protestaron ante la Bolsa alemana; esta inició una investigación y descubrió que yo apoyaba al Dax.

P. ¿No debía el banco haberse despertado en ese momento, como muy tarde?

R. Una tarde vinieron a verme los supervisores de riesgos del banco y me preguntaron por mi estrategia en Alemania. Más tarde, mi jefe me dijo que me inventara una respuesta vacía de significado para contársela a los alemanes y que de ninguna manera revelara mi estrategia de negocio. Todos mis superiores vieron esa carta.

P. ¿Se dio por satisfecha la Bolsa alemana con sus respuestas?

R. No del todo. En noviembre enviaron una segunda carta. De ella se deducía claramente que en el plazo de dos horas había adoptado posiciones de más de mil millones de euros y que había superado con mucho mis topes. Naturalmente, mis superiores también vieron esa carta. Tuve que volver a preparar un segundo escrito de respuesta que no comprometía a nada y que el banco les remitió.

P. ¿La supervisión interna de riesgos no adoptó ninguna medida respecto a usted?

R. No. Hay mucha hipocresía: todos ven todo y nadie dice nada. Uno no ofrece resistencia al modelo de negocio de un banco.

P. Su jefe testificó ante el tribunal que no sabía qué se traían entre manos sus operadores. Que él no tenía ni los medios ni la cualificación necesaria para controlarles mejor, afirmó.

R. También él quería salvar la piel. Cuando el juez le leyó un mensaje de correo electrónico dirigido a él, en el que se trataba de una de mis operaciones por valor de mil millones de euros, pretendió no haber leído el segundo párrafo, que era el decisivo. Solo los párrafos 1 y 3. Durante toda la vista judicial pasaron cosas como esas. Los responsables dijeron siempre que, por desgracia, no habían leído con atención los detalles, que ellos no eran operadores.

P. ¿Y los jueces se lo creyeron?

R. Para ser, como afirman ser, ignorantes de este asunto, sus exigencias eran muy altas: bonus de setecientos mil y de dos millones de euros. Me dejó atónito que consiguieran salir bien librados dando al tribunal la callada por respuesta. Hay docenas de mensajes de correo electrónico que demuestran que estaban al tanto de las operaciones.

P. ¿Pide que haya penas de cárcel para sus antiguos superiores?

R. No se trata de eso. Pero me parece injusto que se me presente como único culpable y se me haga responsable de todo. La sentencia contra mí sirve para salvar el sistema y la imagen de la banca francesa.

P. El fiscal afirmó ante el tribunal: “Ha engañado a sus superiores, a sus amigos, a sus colegas”.

R. No he engañado a nadie. He anotado millones en las cuentas de operaciones de mis colegas para que alcanzaran sus objetivos. Mis jefes se aprovecharon de mí al negociar sus bonus. Alardearon del crecimiento de mis resultados para exigir más dinero. Y hoy aseguran que no sabían nada.

P. Pero todos perdieron su empleo cuando estalló la bomba.

R. Hasta donde yo sé, todos menos uno han vuelto a encontrar trabajo.

P. “Kerviel fue formado, formateado y deformado por Société Générale. Es su creación”, afirmó su abogado defensor en el juicio. ¿No exageraba un tanto?

R. Solo sé una cosa: todo lo que he aprendido del negocio bancario lo aprendí en las oficinas de la Société Générale.

Referencias:
– Entrevista Der Spiegel publicada por El Pais
– Declaración policial, New York Times
– Entrevista en Le Journal de Dimanche

Mi trabajo en Hong Kong

Alguno me habéis preguntado alguna vez que qué es exactamente lo que hago en mi trabajo en Hong Kong. Como sabéis, trabajo en un banco de inversión francés en la parte de High Frequency Trading. Antes de explicaros en qué consiste mi trabajo, os introduzco en líneas generales cómo está estructurado el departamento tecnológico de un banco de inversión como el mío.

En general, dentro de las grandes entidades financieras suele haber un gran departamento llamado Information Technology (IT) o algo parecido, que suele ser muy grande con miles de personas (creo que en el nuestro somos unos 10.000) que trabajan en tecnologías de la información. Dentro de este monstruo hay muchos departamentos y equipos distintos. Entre otros muchos, podría decir que hay equipos como los siguientes:

  • Equipos de “help-desk”: en general se ocupan de cualquier problema que los trabajadores tengamos en nuestros entornos de trabajo, como puede ser que te deje de funcionar el navegador, o el correo electrónico, que tu ordenador no se encienda, tu teléfono no funcione, te dan acceso a directorios compartidos, máquinas remotas, etc.
  • Equipos de infraestructura: se ocupan de los servidores, redes de computadores, etc.

Luego ya en la parte business:

  • Equipos de desarrollo: Entre los que me encuentro. Nos encargamos de construir todas las aplicaciones informáticas esenciales que usa el banco. Por ejemplo, las aplicaciones que usan los traders para comprar/vender, los sistemas que calculan riesgos, los que hacen pricing (calculan precios de los instrumentos financieros), los que hacen el clearing, las aplicaciones que hacen trading electrónico automatizado, etc. Es decir, las aplicaciones sin las que el banco no puede funcionar, el “corazón” del sistema.
  • Equipos de Business Analyst (BA): Suelen ocuparse de hacer las especificaciones de los proyectos complejos, documentación, etc. En general tienen conocimientos amplios sobre finanzas, de IT (sin ser expertos), del banco, etc. Por ejemplo, si un trading desk quiere hacer operar en un nuevo mercado, los BA se ocupan de estudiar el posible impacto, coste, etc.
  • Equipos de Calidad (QA): Se dedican a tiempo completo a probar las aplicaciones que desarrollan los equipos de desarrollo. En la mayoría de los casos una aplicación no puede ser puesta en producción sin ser “aprobada” por los equipos de calidad. Hacen sobre todo “regression-testing”.
  • Equipos de soporte business: se ocupan de que a los traders/sales les funcione todo. Suelen estar pegados al teléfono y a las blackberry. Deben saber solucionar problemas que aparecen en cualquier momento. Por ejemplo, si un trader (explico más abajo lo que son) realiza una operación de compra y el mercado la rechaza, los de soporte tendrán que encontrar el problema. Pero si el problema es grave (digamos que la conexión a un mercado se interrumpe) entonces esto es un guirigaray porque cada minuto que pasa se pueden perder millones. En estos casos los de soporte acaban pidiéndonos ayuda a los de desarrollo que somos los que mejor conocemos las aplicaciones (porque las hacemos nosotros). Además, se encargan de implantar las nuevas versiones de las aplicaciones en producción, y otras cosas.

Además de esta clasificación hay otra manera de organizar los departamentos paralela, y todos los departamentos pertenecen al Front Office, Middle Office o Back Office. Por ejemplo, hay equipos de desarrollo que desarrollan aplicaciones para Front Office (trading manual, trading electrónico, sales, evaluar riesgos, etc.), otros que hacen las de Middle Office (asegurar el control y que las transacciones se procesen, se calcula el riesgo diario del banco, etc.) y otros Back Office (aseguran que las transacciones se confirman y se llevan a cabo, el pago, contabilidad, etc.). Es como una cadena, en el Front están los traders que hacen las operaciones con los clientes (y los equipos de IT que trabajan para ellos), una vez hechas pasan al Middle que se encarga de que realmente ocurran, y finalmente llega a Back Office, donde se realiza la confirmación de la operación con el cliente, el pago si es necesario, el intercambio de subyacentes, etc. Por supuesto hay aplicaciones informáticas en todas partes, ya que prácticamente nada se hace a mano. En mi caso tengo la suerte de formar parte del departamento IT más importante, que es el que se encarga del Front Office. En Nueva York estaba en Middle Office, ya que trabajaba en la parte del departamento de Riesgos.

Traders

Por cierto, qué es un trader? En general, un trader es una persona que en su trabajo diario es comprar y vender productos financieros en los mercados bursátiles, tales como acciones, futuros, opciones, bonos, forex, índices, etc. Normalmente están en unas salas grandes llamadas “Trading Floor” con cada uno 6 u 8 pantallas en las que observan el mercado, calculan precios, riesgos, etc. Estando en el siglo XXI, os podréis imaginar que la mayoría de transacciones (comprar/vender) se hacen por medios electrónicos (antes por ejemplo, se hacía por teléfono). No hay que confundir un trader con un bróker. Un trader viene a ser un especulador profesional de los mercados que invierte el capital para sacar provecho. Un bróker es un mero intermediario entre el trader y el mercado, puede ser una persona física (los que se ven en Wall Street) o un bróker electrónico. Por ejemplo, Renta4 (o cualquier banco en el que puedas invertir en bolsa) actúan como brókers, ya que no toman decisiones, solo compran lo que otros le encargan). Dentro del banco también están los llamados sales, que hacen algo parecido a los brókers, se ocupan de llevar a cabo las operaciones que han hecho los traders y que se necesitan en algunas operaciones. A fin de cuentas es el trader es el que toma las decisiones, el que se juega el pellejo, y es pagado barbaridades de dinero por hacerlo (seguramente algunos cobran cantidades mucho más altas que a los famosos controladores aéreos españoles).

En un banco de inversión una gran parte de su negocio lo hacen en trading, ya que estos traders pueden ganar (y perder) millones de euros al día. Cada trader tiene límites de dinero que puede jugarse o no, aunque sus bonus dependen de cuánto dinero ganen al año, por lo que tienden a arriesgarse. Si pierdes pasta, acabas en la calle.

Hablando de traders, uno muy famoso es Jerome Kerviel (en este artículo hablo sobre él), cuando hizo famoso a mi banco (Société Générale) cuando le hizo perder 4.900 millones de Euros (salió en todas las portadas de los periódicos durante días). Seguramente Mr. Kerviel es el “rogue trader” más famoso de la historia. De todas formas SG tenía reservas suficientes y pudo salir del bache.

De dónde sacan los traders el dinero que se juegan? Pues de muchos sitios, aunque por supuesto todo sale del dinero que tenga el banco. Cuando metes dinero en la sucursal de tu barrio, no os creáis que lo guardan en un baúl hasta que decidas sacarlo. Si fuera así no le sacarían partido y no te darían intereses. Lo que hacen es invertirlo y sacar provecho de los intereses que genera (siempre mayores a los que te van a dar a ti). Un ejemplo fácil: si pones 1.000 euros en tu banco el 1 de Enero y te dan un 5% al año, interés simple, después de un año te darán 50 euros. Sin embargo, el banco lo más probable es que le haya sacado mucho más partido a ese dinero, porque lo habrá invertido en productos distintos que le dan más rentabilidad. Por ejemplo, se lo habrán prestado a otro banco o a una empresa que les pague más intereses. De aquí sale lo de “mi banco se está jugando mi dinero”. Por supuesto, cuanto más dinero confíes a tu banco (deposites en él) mejores condiciones debes exigirles porque más dinero van a ganar gracias a ti.

El caso es que en mi departamento, en el que hay varios equipos, nos encargamos de desarrollar internamente todo el sistema tecnológico que usa el banco para hacer trading (otras compañías lo contratan a empresas dedicadas externas, tales como Murex o Fidessa). Unos equipos se encargan de diseñar y desarrollar los programas informáticos que usan los traders para comprar, vender, ver las curvas de precios, etc. (vamos, todo lo que ven en sus ocho pantallas). Otros hacen los programas que calculan los riesgos de cada operación, otros son los “quants” o “comandos” (un grupo de informáticos/matemáticos que se sientan al lado de los traders y son capaces de hacer en segundos programas informáticos (normalmente, en Visual Basic/Excel o C#, que realizan complejas operaciones matemáticas), otros son los encargados de hacer los autómatas de High Frequency Trading o HFT (programas que compran y venden sin intervención humana, que son una pasada y que son capaces de comprar y vender miles de ordenes en cuestión de milisegundos o microsegundos) y finalmente los “market access”, los que proveen acceso a los distintos mercados bursátiles (empresas famosas en market access son Bloomberg y Reuters) y que trabajan con los traders y con los autómatas de HFT.

Depende de cada equipo pero en general la mayoría de mis compañeros son ingenieros o matemáticos de “Grandes Ecoles” francesas y/o universidades prestigiosas asiáticas. Por cierto, en mi equipo hay un japonés, un australiano, tres chinos, dos hongkoneses, un indio, un francés y un español (myself) :).

Los traders son en su mayoría ingenieros con masters en finanzas o matemáticos especializados en finanzas, o ingenieros que han pasado del IT al trading desde mi departamento, o gente con mucho conocimiento de finanzas.

Yo estoy en el equipo de “Market Access”, y como he dicho antes, nos encargamos del sistema que comunica los sistemas de trading con los mercados bursátiles asiáticos (Japón, Corea, Taiwán, Hong Kong, India, Singapur, Australia, Malasia, China, etc.). Por nuestro sistema pasan una y cada una de las ordenes que los traders realizan, así como los “deals” hechos en el mercado (un deal es una ejecución, por ejemplo cuando otro trader de otro banco ha comprado lo que el trader de mi banco vendía o viceversa), también pasan los precios en tiempo real (bid/ask, oferta/demanda), volúmenes por cada instrumento, en definitiva toda la información que envía mi banco a los mercados y viceversa.

Los sistemas de “market access” son ultra potentes porque el tiempo es oro en el “electronic trading” o High Frequency Trading. Recibir un precio de un instrumento medio microsegundo más tarde que la competencia significa que la iniciativa la lleva otro y no tú. Los autómatas (programas que hacen trading sin intervención humana) del HFT son impresionantes y son capaces de mover el mercado y llevarlo hacia arriba o hacia abajo. Son peligrosos ya que a fin de cuentas, son máquinas. Por ejemplo, quizá recordéis el famoso “crash” de la bolsa de Nueva York el 6 de Mayo de 2010, en el que un error manual de un trader del Citibank (que parece que metió un cero de más en la cantidad de una orden, y vendió billones de una cantidad de un instrumento en vez de millones), provocó que se hiciera “verdadera” una condición en los autómatas de trading de decenas de bancos y todos se pusieron a vender automáticamente sus posiciones como locos. Imaginad que tienen una condición “si alguien vende una cantidad grande X, yo cierro mi posición porque el mercado se va a ir para abajo”, así que se empezaron a romper “stop-losses” y todos entraron en modo pánico en plan “vender cuanto antes para perder lo menos posible”. Y todos hicieron lo mismo al mismo tiempo y el Dow Jones (bolsa de Nueva York en Wall Street), llegó a caer a plomo más de un 9% -casi 1.000 puntos-. La caida más intensa en la historia del Dow Jones (noticia en Expansión).

Un último detalle. En estos departamentos nos hacen controles regulares y firmar multitud de papeles por medidas de seguridad. Algunos son justificados y se hacen en todos los bancos para impedir tácticas fraudulentas como por ejemplo, el famoso “inside trading” que te lleva a la cárcel (o usar información privilegiada para que alguien (o tu) se enriquezca). Un ejemplo de inside trading es el siguiente: imaginad que se que tal banco en crisis va a ser comprado por otro mucho más grande, pero la información no es pública y nadie lo sabe. Entonces es ilegal si cojo y le digo a alguien (a mi mujer, a mis padres, a un amigo, etc.) “comprad 10.000 acciones del banco X”, sabiendo que las acciones van a subir en cuanto la noticia se haga pública. Hacer esto te lleva a la cárcel, y está muy perseguido. En general cada dos por tres tengo que declarar todas mis cuentas bancarias que tengo, cada mes enviar un extracto de mi cuenta de acciones que tengo en España y cosas así. Todo se guarda (emails, conversaciones telefónicas, no hay rendijas USB ni para cds, gmail/hotmail/etc está todo bloqueado, etc.) y por supuesto en el Trading Floor no se pueden usar móviles.

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