Geoblink

2016, construyendo pilares

Tal y como hice el año pasado por estas fechas (2015, mi primer año como emprendedor), aprovecho la relativa calma navideña para hacer retrospectiva del año.

Aunque 2016 en lo personal no ha sido el mejor año, a todas luces ha sido un gran año para Geoblink, un año en el que probablemente hemos construido los pilares fundamentales para afrontar el futuro con cierta solidez. Quién me iba a decir que apenas dos años desde que empezara a soñar con la idea de ser emprendedor, mi propia empresa no solo sería una realidad sino que ya contaría con cerca de 25 personas, facturaría cientos de miles de euros, tendría oficina propia, y hubiera sido galardonada con numerosos premios.

Adiós Valencia, hola Madrid

2016 comenzó en Valencia. Por esos tiempos éramos 8 personas, contábamos con un producto en versión MVP (“Minimum viable product”, es decir, ni siquiera llegaba a ser beta) que habíamos conseguido vender a un cliente a duras penas sobre Powerpoint, y luchábamos por encontrar un segundo cliente, que no llegaba. Seguíamos formando parte del programa de aceleración de Lanzadera en Valencia y yo me hacía viajes en coche Madrid-Valencia una o dos veces por semana, lo cual no me suponía mucho problema ya que siempre he disfrutado mucho de la conducción, y de los momentos de soledad que te proporciona (quality time para tu mente). Recordaré mucho esos viajes, dándole vueltas al coco sobre todos y cada uno de los aspectos de la empresa.

En abril finalizó el programa Lanzadera y abrimos nuestra propia oficina en Madrid. Para unos fue la “vuelta a casa”, pero para otros supuso mudarse a una nueva ciudad y dejar su entorno y zona de confort atrás. Todo un reto para una empresa tan joven. Aún así, todo el equipo se mudó sin dudarlo un segundo.

Un millón de sueños

A comienzos de año estuvimos inmersos en la due diligence de la ronda de inversión liderada por Nauta Capital. En diciembre habíamos firmado un term sheet por una ronda de un millón de euros, pero como expliqué en “Un millón de sueños” la ronda no acabó de materializarse hasta marzo.

La inversión supuso un antes y un después en Geoblink. No solo por el dinero, sino también por el efecto signaling que supuso que el probablemente fondo más prestigioso de venture capital de España apostara por una empresa con menos de un año de vida.

Primeras espadas

Probablemente lo más importante que hemos conseguido este año ha sido construir un equipo de primera. En 2015 ya se había hecho un gran trabajo trayendo a la empresa a perfiles técnicos de alto nivel, pero a medida que la empresa iba creciendo, necesitábamos fortalecer el equipo con más talento, y sobre todo con perfiles senior, un equipo de “primeras espadas” robusto y para el largo plazo.

Durante la primera etapa de una startup de alto crecimiento, el emprendedor tiene que hacer y/o liderar todos los frentes de la empresa, sobre todo si es un “solo founder”. Sin embargo, esto es algo que se vuelve insostenible rápidamente. Por todo ello, una de mis prioridades del año era buscar a un equipo de gestión capaz de tirar del carro junto a mi y de liderar áreas importantes en la empresa. Idealmente, un equipo no solo válido para esta etapa temprana de la empresa, sino capaz de crecer conmigo y con la empresa para afrontar los desafíos futuros que nos esperan.

El objetivo se cumplió con creces, y en la actualidad el senior management de Geoblink (“los VPs”) está formado por perfiles de altísimo nivel. Un equipo comprometido con Geoblink y que ha dejado puestos de trabajo de gran nivel y muy bien remunerados para apostar por esta aventura (Geoblink Team).

Además, hemos duplicado el equipo técnico, hemos formado nuestro primer equipo de Marketing y Ventas, y otro de Administración. A día de hoy somos ya 23 personas. Y lo mejor de todo, una familia que comparte unos valores y que sabe que estamos construyendo algo grande.

Junio de 2016

Hay clientes que pagan por nuestro producto

El emprendedor siempre vive con preocupaciones. Una de las mayores que tenía era la incertidumbre por saber si aquella visión de producto que había en mi mente, sería capaz de llegar un día al mercado y que alguien pagara por ella. Costó, y mucho, pero lo conseguimos.

Diseñar y construir un producto tan complejo como el nuestro desde cero ha costado lo suyo. El primer cliente que tuvimos nos compró una licencia en noviembre de 2015 sobre Powerpoint y lo hizo fiándose más de nosotros que de lo que hacía el producto en sí mismo. Un MRR (Monthly Recurrent Revenue, una de las métricas más importantes de un SaaS) en los pocos cientos de euros fue nuestra única métrica de ingresos durante casi siete meses. Durante los primeros meses de 2016 nos centramos en mejorar la versión inicial del producto porque no era aún vendible. Íbamos a clientes y nos costaba horrores que la adquirieran: “Si añades esta funcionalidad, quizá te la compre”, “nos parece muy caro”, …

Trabajamos duro hasta que en mayo conseguimos cerrar un segundo cliente. Y a partir de ahí, ha sido un non-stop hasta ahora, con decenas de clientes y con un MRR creciendo a ritmos realmente positivos. Pero lo mejor no es solo ver como tus métricas mejoran y mejoran sin parar, sino estar en una reunión cliente tras otra y ver constantemente los “wow” en la cara de los potenciales clientes al ver el producto. Mientras esto siga ocurriendo, iremos por el buen camino. Los que decían que era muy caro, ahora pagan 3x lo que “nunca pagarían” e incluso les parece barato.

Reconocimientos

Recordaremos 2016, sin lugar a dudas, también por los reconocimientos obtenidos. Entre otros, fuimos galardonados con el premio South Summit 2016 como mejor empresa “Business to Business” (B2B), y con el premio EmprendedorXXI a la mejor empresa tecnológica emergente del año (premio otorgado por La Caixa y por el Ministerio de Economía a través de Enisa).

El primero fue una gran satisfacción ya que supuso ganar una competición que tenía en mente desde hacía dos años. No en vano, en 2014 y aún trabajando en McKinsey, tuve la suerte de poder tomarme unas horas libres para poder acudir al evento South Summit 2014. Durante ese tiempo, soñaba a diario con ser emprendedor pero vivía con la ansiedad de no saber cuándo podría hacerlo y con qué idea. Escuchando los pitches me decía una y otra vez “algún día vendré aquí a presentar mi propia empresa”. Un año después, octubre 2015, volví al South Summit ya con el sueño de ser emprendedor cumplido. Durante uno de los cafés que tuve con inversores, tuve la oportunidad de presentar Geoblink a Jordi Viñas de Nauta, una reunión clave en el futuro de Geoblink. Finalmente, este año decidí presentar la empresa al concurso de startup, consiguiendo el galardón. A veces, los sueños, si los persigues mucho, se hacen realidad (Cinco Días “Geoblink es elegida mejor startup B2B en el South Summit”, La Razón “Geoblink, premio a la mejor startup B2B en el South Summit”).

El segundo fue la guinda que puso el colofón a un gran año. EmprendedorXXI es probablemente el premio con más prestigio en España para emprendedores. Además, incluye un premio de 25.000 euros en metálico y otros servicios añadidos (La Razón “Geoblink, la startup tecnológica con más éxito de 2016”, El Mundo “Geoblink gana el EmprendedorXXI”).

Recibiendo el premio EmprendedorXXI

La empresa se vuelve seria

2016 también ha sido el año en el que Geoblink ha pasado de ser una empresa dirigida por una única persona a ser una empresa gobernada por un Consejo de Administración, una empresa que debe ceñirse a unas reglas de juego, que reporta a sus accionistas, y que debe cumplir con obligaciones. Aunque yo cuente con la mayoría de las acciones, ahora legalmente es el Consejo el que manda sobre la misma. De todas maneras, mientras tenga la confianza del mismo seguiré dirigiéndola como Consejero Delegado.

A menudo escucho a emprendedores quejarse de tener que crear un Consejo después de una ronda de inversión. Sin embargo, a mi me parece un órgano muy útil y bueno para la empresa. Creo que Geoblink como empresa debe estar por encima de todo, por supuesto por encima del emprendedor. Un Consejo es bueno para la empresa, aunque no tenga que ser lo ideal para un emprendedor si éste quiere mantener el control total sobre todo.

Durante las reuniones que el Consejo mantiene cada mes y medio, reporto nuestros avances y noticias más importantes, y hablamos sobre los desafíos que vienen. Cada Consejo es una oportunidad de poner a gente importante a pensar y a trabajar para tu empresa. El Consejo actual lo forman cuatro consejeros: un representante de los inversores iniciales, un representante de Nauta, un miembro del management de Geoblink, y yo como CEO y Presidente del Consejo. Además, hay un Secretario del Consejo (un partner de un bufete de abogados). También acuden dos personas más como observers (pueden opinar pero no tienen derecho a voto).

Por cierto, mi relación con los principales inversores de Geoblink, el fondo Nauta Capital, es inmejorable. Estoy muy contento por la decisión que tomé en su día de que fuera Nauta el fondo que estuviera detrás de Geoblink. Estamos muy alineados en la estrategia de la empresa y en las decisiones importantes, lo cual facilita mucho las cosas. Como ya comenté en posts anteriores, el fit entre inversor y emprendedor es crucial, y en este caso, claramente lo hay.

2017

Después de un 2016 muy bueno, veremos a ver qué nos depara 2017. El año que comienza deberá ser el año que nos afiance en el mercado español, el año en el que la empresa se internacionalice, el año en el que probablemente levantemos una nueva ronda de capital para acelerar nuestro crecimiento, y por supuesto, un año con nuevas aventuras. Como siempre, tenemos delante un camino que nunca hemos recorrido, por lo que intentaremos equivocarnos lo menos posible para seguir avanzando en el sentido correcto.

Conclusión

Aunque reconozco que 2016 ha sido un año espectacular para mi empresa, desgraciadamente el año ha estado marcado por el fallecimiento de mi padre debido a un repentino tumor cerebral. Artífice del espíritu emprendedor en casa, pudo ver con sus propios ojos como su hijo comenzaba a cumplir el sueño que él siempre tuvo y por el que tanto luchó. Mi padre fue un emprendedor tecnológico con un coco para la invención pero con poca intuición y formación empresarial, y al que la suerte tampoco acompañó. Ahora, donde quiera que esté, podrá ver no solo a su hijo seguir luchando por su sueño, sino también como su nieta llega al mundo en 2017.

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Un millón de sueños

Cuando empiezas a crear una empresa desde cero te enfrentas a lo desconocido. Tienes enfrente un camino que nunca has recorrido. A medida que vas avanzando descubres que a cada paso que das te surgen 10 nuevos caminos entre los que debes decidir cuál tomar. Nadie va a decidir por ti.

Por más que uno crea en uno mismo, la realidad es que no sabes si el producto tendrá sentido, si tendrá rápida adopción, si serás capaz de convencer a gente para embarcarse en la aventura, o si serás capaz de dar los pasos adecuados equivocándote lo menos posible.

Durante las primeras semanas de Geoblink recuerdo pensar que el día que consiguiera que un buen fondo de venture capital (VC) invirtiera en la empresa un millón de euros podría dormir tranquilo con la confirmación de que el proyecto tenía sentido y que, de alguna forma, la inversión validaba que íbamos a ser capaces de llevar esto adelante.

Como algunos sabéis porque ha salido en varios medios, hace unas semanas anunciamos una ronda de 1 millón de euros de Nauta Capital en Geoblink (Expansión, El Español, La Vanguardia, ABC, Venture Beat, Valencia Plaza, El Referente). Nauta, uno de los mejores VC de España y con varios fondos de experiencia, decenas de inversiones, oficinas internacionales, etc. es sin duda “El Fondo”. Además, su expertise en enterprise software hace que sea un match perfecto para nosotros.

En este post voy a intentar contar lo más en detalle que pueda como ha sido el proceso de captar esta importante inversión.

Gestación de una ronda

Todo empezó hace 7 meses, en septiembre 2015. Empecé a recibir llamadas y emails de numerosos fondos interesados en saber más sobre la empresa. En ningún caso tenía pensado levantar una ronda por esas fechas, ya que mi plan era empezar a buscar financiación durante el primer trimestre de 2016, de cara a cerrar una ronda en mayo/junio de 2016.

Sin embargo, las cosas se aceleraron. El negocio VC es, a fin de cuentas, como cualquier otro mercado de oferta y demanda. Si hay una startup que tiene potencial, los VCs compiten (mucho) e intentan conseguir invertir en ella antes que lo haga otro ya que los fondos grandes no suelen coinvertir en rondas iniciales (entrar la primera les asegura tener un buen trozo del pastel que les ha costado “barato”). Además, si una empresa se vuelve “hot” es como una bola que crece rápidamente, cuanto más te llaman más crece el interés de otros fondos. Por suerte, Geoblink se volvió hot durante esas fechas y de un día para otro me encontré hablando con la mayoría de fondos españoles, así como varios internacionales (de Berlín, Londres, y Nueva York, nada menos…).

En ese momento me surgió la disyuntiva de esperar unos meses a abrir ronda como había planeado, o intentar cerrar algo en ese momento. El riesgo de no levantar cuando estás hot es que nadie te asegura de que lo sigas estando seis meses después. De un día para otro puedes pasar de ser la chica más guapa de la fiesta a todo lo contrario (“vuelve en unos meses y hablamos”). Es un mercado en toda regla.

Después de meditarlo y por supuesto hablarlo con mucha gente de mi entorno, decidí que si conseguía que un VC top invirtiera, lo haría.

El flechazo con Nauta

A principios de octubre, un analista de Nauta me envió un email a la cuenta de email genérica de la empresa con el asunto “Att. Jaime” diciendo que le gustaría saber más sobre nosotros.  Este chico y su email en frío tienen gran parte del mérito de que hoy Nauta y Geoblink estén juntos. Para que luego digan que los analistas y becarios tienen poco impacto.

Me crucé un par de emails con él y le propuse tomarme un café con ellos si por casualidad asistían al evento South Summit de Madrid a finales de octubre, al igual que hice con otros inversores que estarían en el evento y que me habían escrito (a los que no conozcáis este mundillo, quizá os resulte raro eso de tomar cafés con inversores, pero lo cierto es que una gran parte del trabajo de un CEO de una startup como Geoblink es levantar dinero, lo cual puede llevar hasta el 75% del tiempo del CEO durante gran parte del año). Casualmente uno de los partners de Nauta estaría por allí y le pareció bien dedicarme 10 minutos para conocernos “y tenernos en el radar para el futuro”. Yo sabía que era casi imposible que Nauta invirtiera en nosotros porque no invierten en empresas tan seed (jóvenes o sin apenas facturación). De hecho, es de los fondos en España que invierte en fases más tardías.

En ese café “surgió el amor” entre el partner y yo. En vez de 10′ estuvimos casi una hora, y a partir de ahí las cosas empezaron a moverse muy rápido. Claramente les había interesado Geoblink. La semana siguiente me invitaron a Barcelona a presentar el proyecto de nuevo, y luego a comer a un buen restaurante. Durante todas esas horas, que probablemente fueron cruciales para ver si había “fit” entre inversor y emprendedor, surgió la opción de que Nauta invirtiese en la empresa. Yo estaba ya conversaciones avanzadas con otros fondos, y siendo realistas, la VC que entrase ahora sería la que muy probablemente liderara las rondas siguientes en el futuro. Tanto Nauta como yo sabíamos que o entraban en esta ronda o luego les iba a resultar mucho más complicado.

Después de eso y siendo conscientes de que había prisa, al poco tiempo vinieron a vernos a Lanzadera en Valencia, donde pasaron un día entero conociendo a todo el equipo, vieron en detalle el producto, y seguimos discutiendo sobre el proyecto y los planes que tenía para la empresa a futuro. Después de varias llamadas y documentos varios (modelos, información sobre la empresa, roadmaps, …), el tema avanzó y me hicieron volver a Barcelona para presentar en el partnership meeting (una reunión en la que el emprendedor debe convencer a los demás socios del fondo). La cosa fue bien y a los pocos días me llegó el soñado termsheet (un termsheet es una carta de intención (“oferta”) de inversión, donde ponen la cantidad ofrecida y condiciones) para que yo lo valorase. Me dieron 2 semanas para evaluarlo. Después de varias iteraciones donde se cambiaron algunos términos importantes, finalmente llegamos a un acuerdo el 18 de diciembre y firmamos.

Due diligence, negociación del pacto de socios y firma

A partir de ese día, pensé “esto está hecho”. Nada más lejos de la realidad, lo complicado empezaba ahora. Aunque nos pusimos un plan para intentar cerrar todo en las siguientes cuatro semanas, la realidad es que han sido tres meses de proceso agotador. Tres meses en los que no he podido hacer casi otra cosa que pensar en esta ronda.

¿Y en dónde se ha podido ir tan tiempo? Por un lado, pasamos dos due diligences completas de dos firmas diferentes (incluye financiera, fiscal, estratégica, legal, …) y por otro lado, una tercera due diligence, esta vez técnica. En esto se nos fue más de un mes entre que te piden millones de cosas, las preparas tanto lo que tienes listo como las cosas que te faltan y tienes que hacer, y respondes a mil y una preguntas sobre todo en general. Es una tortura de proceso, pero bueno, también te da seguridad ver que el fondo que te invierte es serio y que hacen las cosas bien y con seriedad.

En segundo lugar, las negociaciones del pacto de socios no han sido sencillas y entre unas cosas y otras se han sido casi dos meses: continuas iteraciones de los documentos entre los abogados, reuniones maratonianas (en plan 6 horas seguidas) cada uno junto a sus abogados como en las películas, en las que cada dos por tres hablas en privado con tu abogado y luego vuelves a la sala. Estas reuniones resultaron ser mucho más efectivas que dejar a los abogados iterar entre ellos. Al final hablando uno se entiende mucho mejor – si uno explica por qué una cosa u otra no gusta y se explican las razones, el otro lo puede entender y ceder o buscar un término medio. En el fondo, es importante que las dos partes estén cómodas con todos los términos porque esto es el inicio de una relación a largo plazo.

Finalmente y cuando estaba ya todo acordado, tocaba que lo comprasen y firmasen todos los accionistas de Geoblink (es decir, los inversores de la ronda previa). Aceptar los términos no fue ningún problema porque todos son muy cercanos a mi y se fían de lo que yo haya negociado. Sin embargo, tuvimos muchos problemas con logistics para que todo el mundo consiguiera firmar y por este motivo todo se retrasó varias semanas más. En la primera ronda invirtieron bastantes personas, y todos tenían que firmar de forma presencial o dar poderes. Imaginad a amigos míos del MBA que están uno en Dubai, otro en San Francisco, otros en Nueva York, etc. y por otro lado partners de McKinsey que su agenda echa humo, o familiares míos que están en el extranjero. Así que después de tenerlo todo listo, tuvimos que esperar casi un mes para conseguir que todo el mundo pudiera firmar. Fueron días duros porque después de tantos meses de proceso estás hasta las narices del tema. Y sin firma no te dan el cheque, y sin cheque no puedes pasar página y empezar a dedicarte a otra cosa.

Finalmente el último poder firmado llegó el 16 de marzo, por lo que lanzamos las notas de prensa a diferentes medios para que saliera al día siguiente.

¿Y ahora qué?

Por supuesto, las cosas van a cambiar mucho. De hecho ya lo están haciendo: afianzamos el equipo actual (entre otras cosas, por fin podemos pagar salarios decentes), duplicaremos al equipo para llegar a unos 20-25 durante el año incluyendo un nuevo equipo de ventas, estamos realizando key hires en el Senior Management, abrimos oficina en Madrid, y mucho más. Todo esto para acelerar el desarrollo del producto y acelerar su comercialización.

Key learnings

Aprovecho para dar algunos consejos (la mayoría obvios) que salen de todo esto para actuales o futuros emprendedores:

  • Timing: empezar tarde a levantar dinero entraña muchos riesgos. Por un lado, porque te puedes quedar sin cash durante el proceso. Si nosotros hubiésemos andado cortos de cash en noviembre probablemente no habría dado tiempo a cerrarla o habríamos aceptado un acuerdo mucho peor. Tu poder de negociación se reduce mucho si estás con la lengua fuera al que tienes si por el contrario cuentas con un colchón de dinero importante y no necesitas la ronda de forma inminente. Creo que este punto nos ha ayudado mucho ya que la verdad es que nosotros no hemos buscado a ningún inversor y todos nos han buscado a nosotros.
  • Empieza a conocer inversores incluso un año antes del día que quieras recibir el dinero. El proceso es lento y requiere mucho tiempo de cortejo, tanto tu hacia ellos com ellos hacia ti. 
  • Firmar un termsheet no es, ni mucho menos, conseguir una ronda. En cualquier momento se te puede caer.
  • Contrata buenos abogados, merece la pena aunque te dejes 25.000 euros de la ronda en el camino.
  • Si puedes agrupa a tus inversores iniciales en un vehículo en el que solo una persona tenga que firmar los papeles.
  • Dinero en tu cuenta hoy es mucho más que cero en seis meses.
  • El fit con el fondo (y con el partner que va a liderar la operación), es crucial. Piensa que le vas a tener detrás de ti hasta el final. Para mí ha sido el factor más importante para decidir quién nos invertía, una vez vi que el dinero podría llegarnos de otros inversores.

Como conclusión y volviendo al principio de este post, confieso que aun habiendo conseguido la ronda las inseguridades no se han ido ya que los retos van cambiando durante cada etapa de una startup pero son cada vez mayores y más ambiciosos. Probablemente hasta el final de esta aventura no dormiré tranquilo, aunque por primera vez, disfruto completamente con mi trabajo, con el que siempre soñé.

El equipo apenas cabe en Lanzadera

El equipo apenas cabe en Lanzadera

2015, mi primer año como emprendedor

Durante las Navidades he podido, por primera vez desde que emprendí, tomarme un respiro y hacer retrospectiva sobre lo que ha ocurrido en los últimos meses. Aprovecho este momento de break para escribir sobre ello.

Hace justo 12 meses me encontraba celebrando las Navidades con una mezcla de excitación y vértigo. Hacía pocas semanas que había empezado a rondar en mi cabeza la idea de dejar McKinsey y montar Geoblink, y me encontraba decidiendo si era el momento adecuado o si debía esperar unos meses. En McKinsey las cosas me iban muy bien y salir en ese momento tenía un gran coste de oportunidad. Sin embargo, después de muchos años de ideas y proyectos que acabaron en un cajón, por fin parecía que mi gran sueño de emprender podía convertirse en realidad. El momento era ya.

La idea me surgió unas semanas antes durante un proyecto que realicé en un retailer español. Detecté el “dolor” que tenían este tipo de empresas a la hora de gestionar y organizar su red de tiendas, y vi que su necesidad iba mucho más allá de un proyecto de consultoría estratégica sino que necesitaban un producto para utilizar en el día a día. Después de pasar varias semanas madurando la idea y hablando con numerosas personas del sector, vi que por fin esta era la Idea que llevaba tantos años buscando.

Los primeros pasos no resultaron fáciles ya que fue complicado compaginar el proyecto con el lifestyle de McKinsey. Lo primero que tenía que hacer era encontrar las primeras personas que quisieran embarcarse en esta aventura. Mi primera decepción en Geoblink fue el no conseguir traer como cofounder y CTO a mi gran amigo de la carrera con el que siempre había hablado de montar algo juntos. En un principio yo no quería ser un “solo-founder” y prefería compartir la aventura con otra persona. Cuando llegó el día de la verdad le pudo el vértigo de dejar un gran puesto en una empresa puntera en el extranjero y su motivación no era la necesaria para un proyecto así. Ese día decidí que tiraría del carro yo solo. Este fue mi primer contratiempo pero por supuesto no el último, la vida del emprendedor es un camino lleno de obstáculos. Hay veces que sientes que todo se va torcer por alguna cosa negativa que ha ocurrido. Sin embargo, he aprendido que una de las grandes virtudes que tenemos los emprendedores es ser capaces de adaptarnos y seguir remando no matter what. Cuando estás al frente de una empresa no tienes a nadie que solucione los problemas por ti.

Sin embargo, sí que encontré personas junior dispuestas a arriesgarse y subirse al barco, un informático y un matemático. Les motivó mucho el proyecto, y apostaron por empezar a trabajar conmigo sin cobrar, con la confianza de que esto iría para adelante y que yo sería capaz de levantar una ronda de inversión pronto.

Al principio trabajábamos en mi casa durante los fines de semana, y no nos llamábamos Geoblink sino Teralyx. Decidí cambiar el nombre al poco tiempo de empezar. Encontrar un nombre que me gustara resultó ser un dolor enorme. Pasé incontables noches dándole vueltas a diferentes nombres, me enamoraba de uno y luego llegaba la decepción porque estaba cogido el dominio .com con ese nombre. En una de tantas ideas, surgió utilizar el prefijo “geo” con diversas palabras que pudieran significar algo pero que a la vez que el nombre completo sonase medianamente bien. En un momento de desesperación me puse a mirar mi estantería y vi el libro Blink de Malcolm Gladwell (gran libro). Blink significa “parpadeo”, lo cual encajaba a la perfección. Cual fue mi sorpresa que aunque el .com estaba cogido, vencía en 2 semanas y estaba en periodo de pujas. Realicé una puja de $20 y a las dos semanas me lo concedieron (tengo una foto para el recuerdo el día que me lo dieron, por supuesto). Teralyx pasó a llamarse Geoblink.

Durante las primeras semanas me dediqué a buscar financiación. Buscaba levantar una ronda inicial de 50-100K€. Es digno de mencionar que la primera reunión que tuve con un angel investor fue fatal y no le voló nada la idea, cosa que me generó dudas. Sin embargo, en McKinsey ya se había corrido la voz de que me iba y que montaría una startup, y empecé a hablar con varias personas interesadas en saber más sobre la idea ya que hay mucha cultura de invertir en gente buena de la firma que sale para emprender (ver Consulting firms as a source of Spanish entrepreneurs). Una vez convencí a un socio para meter dinero, el tema llegó a oídas de Iñaki Berenguer (ex-McKinsey y angel investor en numerosas startups), y hablando con él le gustó mucho el proyecto y me ofreció meter un ticket bastante grande. Para mi supuso un buen espaldarazo moral que un inversor profesional apostara por el proyecto. Una vez esto ocurrió, varias personas no quisieron quedarse fuera, y abrí hueco para familia y amigos del MBA. La cosa se me fue un poco de las manos y acabé levantando más dinero del que había pensado, 175.000 euros. En ese momento Geoblink era un powerpoint de 12 slides, y éramos tres matados trabajando los fines de semana leyendo blogs tecnológicos sobre qué stack tecnológica utilizar.

Constituí la sociedad en marzo de 2015, y la ronda de financiación se cerró legalmente en abril. Una vez todo se cerró, respiré tranquilo ya que con ese cash podríamos vivir al menos un año.

En ese momento ya nos habían aceptado en el programa de pre-aceleración “Coworking Redepyme”, y estábamos en proceso de selección en Lanzadera. Como conté aquí, nos aceptaron y en junio nos mudamos a Valencia.

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En las instalaciones del Coworking Redepyme en EOI

En Lanzadera reconozco que las cosas al principio no fueron sencillas. Aunque el entorno es ideal y el compartir experiencias con otras startups es fantástico, la relación con el equipo de Lanzadera no fue fácil al principio. Es un programa muy intenso y me costó bastante adaptarme. No es un programa de aceleración al uso. Te dan mucho (dinero, instalaciones, formación, visibilidad, etc.) pero también te exigen mucho. De un día para otro pasé de tener completa libertad a tener que dar explicaciones por todo, tener que definir y cumplir unos hitos, tener que asistir a sesiones obligatorias, o tener que estar continuamente en Valencia. Tiramos de mano izquierda tanto ellos como yo, y encontramos un punto de equilibrio óptimo. Al final las cosas se enderezaron y en la actualidad las cosas no pueden ir mejor. Con el tiempo y con resultados, ellos entendieron que no soy un emprendedor que necesite mucha ayuda ni control, y que se muy bien lo que estoy haciendo. Al mismo tiempo, yo entendí como sacar partido a los recursos que ofrecen y a escuchar y aprovechar sus consejos, incluidos los del mismísimo Juan Roig que se pasa por allí cada mes, una persona muy especial de la que aprender mucho. Ahora les comparto mis decisiones y les hago muy partícipes del proyecto. A fin de cuentas, nos están apoyando mucho.

Con respecto al producto, durante los primeros meses del programa nos centramos en lanzar al mercado una versión “MVP” del producto. Además, en octubre cerramos los primeros clientes (incluso antes de lanzar el producto al mercado), y en noviembre por primera vez nuestros clientes empezaron a usar la “beta” del producto. Para nosotros fue un gran éxito conseguir el primero año lanzar un producto por el que alguien pagase, y además facturar unos cuantos miles de euros.

Mientras tanto, fui reclutando talento con la premisa de que quien venga a Geoblink debe 1) tener un background académico y/o profesional brillante, y 2) tener una motivación absoluta por trabajar en Geoblink. Así, conseguimos hacer muy buenos fichajes. Ya somos 10 personas y seguimos creciendo.

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En Lanzadera

En conclusión, estoy muy satisfecho y las cosas van realmente bien y 2016 pinta aún mejor. Espero poder seguir aprendiendo con esta increíble experiencia.

En Valencia gracias a Lanzadera

Desde hace ya más de un mes, Geoblink está instalada en la ciudad de Valencia. Formamos parte de la tercera edición de Lanzadera, el programa de aceleración de empresas de Juan Roig. Fuimos seleccionados junto a otras 30 startups de entre alrededor de 1300 empresas.

Supone un gran impulso para la startup. Por una parte, financieramente, ya que nos ayudan con un préstamo de hasta 200.000 euros, a un interés fijo de casi 0%, dos años de carencia, y con cómodas condiciones de repago en caso de que tu empresa vaya bien. Y por otra parte, porque podemos disfrutar de instalaciones gratuitas durante 11 meses, recibimos formación y apoyo continuo, accedemos a la red de contactos muy potente, y ganamos en prestigio y visibilidad.

La única “pega” es que todo el equipo se ha tenido que trasladar a vivir a Valencia durante estos meses, cuando somos casi todos de Madrid. Pero bueno, lo vemos como una aventura más y el equipo lo ha aceptado sin problemas. Y los beneficios de vivir en Valencia son grandes (no solo la playa ;)).

2015-06-26 foto líderes Lanzadera con Juan Roig

Los 32 CEOs de las startups, junto a Juan Roig

Primera ronda de inversión en Geoblink

Hace unos días hicimos oficial la primera ronda de inversión en Geoblink: 175.000 euros. Esta inversión supone un enorme apoyo al proyecto que nos permitirá no solo asegurar nuestro futuro a corto plazo, sino crecer mucho más rápido de lo esperado. Hasta ahora todos estábamos trabajando sin cobrar un euro y todo eran promesas de que llegaría una inversión. Ahora, por fin, podemos respirar tranquilos y no tenemos que mirar a dos meses vista sino que podemos concentrarnos en trabajar en sacar el producto adelante.

En la ronda ha participado gente de McKinsey y su entorno, además de familiares y amigos. Entre los inversores principales se encuentra Iñaki Berenguer (ex-McKinsey y uno de los emprendedores españoles más exitosos de los últimos años, en los que ha fundado y vendido Pixable y Klink). También ha aportado bastante capital gente de la firma que me conocía de mi etapa en la misma, como algunos socios y EMs con los que trabajé en proyectos. Además, han querido unirse amigos del MBA, así como familiares que no han querido quedarse fuera. En definitiva, gente que confía en que podré sacar esto adelante.

Firmando del contrato de inversión

Firma del contrato de inversión

Desde que empecé a buscar dinero hasta que ha sido oficial han pasado casi cuatro meses, con días buenos y días no tan buenos, días que pensaba que estaba hecho y días en los que pensaba que todo se iría al traste y que tendríamos que cerrar. Aunque rápidamente noté mucho interés entre business-angels profesionales, luego las cosas no son tan sencillas. Hubo varias reuniones, presentaciones y bastante negociación.

A mediados de marzo conseguí tener aceptado un term-sheet por los inversores más importantes. A continuación el bufete de abogados que me ha llevado el asunto redactó el contrato de inversión (más de 30 páginas…), del que tuvimos más de 15 iteraciones lo que implican semanas de trabajo. Finalmente, una vez el contrato fue aprobado por los inversores, llegó el gran día de las firmas, y posteriormente, fueron llegando las transferencias.

Desde aquí quiero agradecer la confianza a todos los inversores. Ahora toca seguir trabajando duro para sacar esto adelante.

Podéis ver la noticia en varios medios del ecosistema emprendedor español:

Diploma en la XII convocatoria de la competición ActúaUPM

Geoblink acaba de recibir un diploma como una de las ideas más innovadoras en el concurso de creación de empresas ActúaUPM!

Este concurso está organizado por la Universidad Politécnica de Madrid, y pueden participar todas aquellas startups que tenga relación con la Universidad (en nuestro caso, somos 2 ex-alumnos y un estudiante de último año). Se han presentado 446 startups/ideas y han participado más de 1.200 personas.

En esta primera fase, el jurado elige las 25 ideas más innovadoras (10 de ellas reciben 1.000€, y otras 15 diplomas), y se eligen las startups que formarán parte del programa que dura hasta diciembre. El programa incluye formación/asesoría y quizá incluso espacio de trabajo (ésto no está claro aún ya que en las bases no lo pone, aunque lo mencionó el director del programa en el evento del otro día).En diciembre se entregarán los premios gordos, 15.000 euros al ganador, 10.00 al segundo, 5.000 al tercero. Lucharemos por conseguir alguno de ellos. Creemos que nuestro fuerte no es la idea, sino el equipo que tenemos para ejecutarla.

En definitiva, estamos muy contentos con esta distinción y con poder formar parte del programa.

Haciendo el pitch en un anfiteatro de ETSI Caminos a reventar (más de 500 personas). Muchos nervios, debí haberme apuntado al "Public Speaking Club" durante el MBA!

Haciendo el pitch en un anfiteatro de ETSI Caminos a reventar (más de 500 personas). Muchos nervios, debí haberme apuntado al “Public Speaking Club” durante el MBA!

Geoblink in a nutshell

Como prometí en mi anterior artículo (McKinsey para siempre), voy a intentar contar en el blog los pasos que vamos viviendo en la startup, confiando en que sirva como motivación para futuros emprendedores. Hoy toca presentaros el proyecto a grandes rasgos. logoGeoblink es una solución SaaS de Business Intelligence que tiene como misión optimizar las decisiones estratégicas de empresas de la industria Retail en base a multitud de datos (small y big data), análisis avanzados (desde análisis simples hasta análisis complejos tipo “machine learning”) y una capa muy potente de visualización. Probablemente a la mayoría os sonará a chino todo esto, lo que es completamente lógico. Geoblink no es un producto que vaya dirigido a gente de la calle (B2C), sino que es una solución B2B (“Business to Business”) que va dirigida a un tipo particular de empresas que tienen un problema específico. Además, estamos empezando y tampoco puedo entrar en mucho detalle por motivos de confidencialidad.

En la actualidad el equipo está formado por cuatro personas trabajando full-time en el proyecto. Aparte de mi, hay tres ingenieros del software de gran nivel. Dentro de poco y si todo sale bien, estaremos en disposición de contratar a más gente. Además, contamos con asesores de primer nivel (entre ellos, un socio de McKinsey con el que trabajé y que es experto en la industria). Este equipo inicial, como es normal, me ha costado mucho formarlo. En España hay muy poca disposición a trabajar en una startup en la que todo está por hacer, y sobre todo, a trabajar sin cobrar. Lo cual me parece bastante lógico y en USA digan lo que digan también costaría… aunque es cierto que probablemente bastante menos. Mi red de contactos ha sido fundamental y gracias a ella llegué a estas tres personas. También es importante que la gente tenga buenas referencias sobre ti para que confíen en que esto saldrá para adelante.

Por otro lado, en febrero nos seleccionaron entre cientos de startups para participar en la primera edición del programa de aceleración “Redepyme”, un programa que está financiado por la Unión Europea gracias al cual disponemos de instalaciones gratuitas (coworking), disponemos de asesores (entre ellos, Javier Martín (fundador de loogic), Wilhelm Lappe y Lucas Cervera) y de formación durante 6 meses en Madrid. Además, compartimos espacio y las horas con otras 8 startups prometedoras, lo cual hace que el día a día sea motivador y divertido, y además existen más sinergias entre las startups de las que uno podría pensar a priori. Todo esto sin ningún coste para nosotros. El programa, que está financiado por el Fondo Social de la UE, está siendo gestionado por la escuela EOI (Escuela de Organización Industrial), la cual nos está apoyando mucho.