Un año en McKinsey

Después de cumplir mi primer año de tenure (antigüedad) en McKinsey, he pensado que era un buen momento para hablar sobre mi experiencia hasta ahora.

Barcelona y “on the beach”

Como conté en Los primeros meses post-MBA, los primeros meses los pasé en un proyecto en Barcelona que comenzó en septiembre. Aunque oficialmente el proyecto terminó a finales de diciembre, estuve ayudando a cerrar flecos hasta mitad de enero, lo cual me permitió pasar unas muy buenas vacaciones de Navidad, dos semanas enteras sin casi abrir el portátil. Después estuve unas dos semanas on the beach (ya os voy a avisando que voy a usar muchos términos en inglés que usamos en la jerga McKinsey), que son periodos entre proyectos en los que no estás staffeado (como se dice aquí cuando estás asignado a un proyecto). En los periodos on the beach sueles ayudar a socios a presentar propuestas a clientes, ayudar a otros equipos que necesiten ayuda puntual, o cosas así. Es un periodo muy variable, quizá tengas la suerte de que nadie necesite ayuda y te puedes quedar en casa, o quizá te metan en una ayuda para algo muy urgente y es un crunch (es decir, un marrón que te hace trabajar hasta las mil). Mis dos semanas de ayudas no fueron demasiado intensas e incluso pude trabajar desde casa varios día.

Del valle al pico

La “tranquilidad” (entre comillas porque aquí tener un buen lifestyle es salir de trabajar a las 21-21:30, y tener un gran lifestyle es salir a las 20-20:30) que había vivido en enero desapareció de forma brusca en febrero, cuando me staffearon en una due diligence . Una due diligence es el proceso que se lleva acabo cuando una empresa va a comprar a otra. En una due diligence normal, los bancos de inversión se chupan el análisis de la empresa objetivo investigando todas sus cuentas, además de hacer modelos para recomendar un precio. También están involucrados bufetes de abogados para la parte legal de la compra, y también puede aparecer alguna de las big four. La parte que nos toca a nosotros es ver si la adquisición tiene sentido desde el punto de vista estratégico. Por ejemplo, si eres Google y quieres comprar PayPal, ¿tiene sentido? ¿qué hace PayPal? ¿que perspectivas de crecimiento hay en el mercado en el que compite? ¿tendría sentido integrar el negocio de PayPal en el de Google? ¿Como sería la integración? etc. Se podría decir que nosotros recomendamos al comprador si comprar o no. Al final, el comprador suele apalancarse mucho en nosotros para prácticamente cualquier cosa, somos su “trusted advisor”.

Fueron un poco más de 3 semanas intensísimas en las que viví el “pico” de lo que es trabajar en McKinsey, después de haber estado en un “valle” durante el mes de enero. La intensidad del trabajo que viví es casi imposible de transmitir y probablemente solo la entiendan aquellos que han trabajado en empresas de este estilo o en bancos de inversión. Cada minuto es oro. El cliente está encima todo el día, exige lo máximo y más, y en un periodo muy corto de tiempo. Si tu cabeza no está al 100% estás muerto. Si tienes que hacer un análisis, es para ya, no es ni para esta tarde ni para mañana. Si tienes que enterarte de como va a crecer el mercado del producto “x” en el país “y”, y para eso tienes que hablar con 300 personas, ya estás tardando en coger el teléfono.

La tensión es enorme por la importancia de lo que haces, y es casi imposible de desconectar del proyecto durante su duración. Recuerdo irme a la cama (ya de por sí, tardísimo) y despertarme en mitad de la noche porque estaba soñando cosas del proyecto. Los fines de semana tampoco podíamos desconectar porque el cliente tampoco dormía. Trabajé todos los fines de semana, y siempre viví pendiente del teléfono y a cuestas con el portátil ya estuviera cenando en un restaurante o jugando al pádel. Por ejemplo, recibí llamadas a las 23:00 de un sábado, o a las 8 de la mañana un domingo. Otro día tenía entradas al teatro y cuando estaba saliendo por la puerta con mi mujer, me llamaron y tuve que ponerme trabajar (y mi mujer se fue sola…).

La experiencia reconozco que fue muy dura pero, a la vez, espectacular, y en retrospectiva la verdad es que me alegro de haberla vivido. Primero, por lo mucho que aprendí y lo mucho que me hizo crecer profesionalmente. Este tipo de proyectos aprendes en una hora lo que en en una semana en un trabajo normal. También te curten mucho, y aprendes a resolver problemas rápidamente y a utilizar tus recursos de forma eficaz. Segundo, por haber vivido un proyecto de tal importancia. Estar en reuniones con los mayores bancos de inversión, con bufetes, con altos cargos de empresas involucradas, decidiendo qué precio poner o cosas así, te hace darte cuenta del impacto brutal que tiene tu trabajo. Por un análisis o por una idea mía o de alguno de mis compañeros, podemos hacer que el deal se haga o no, o podemos hacer que el precio sea uno u otro. Finalmente, por haber vivido un proyecto de alta tensión y ver como un equipo de solo cuatro personas (más otros dos socios) es capaz de hacer tantas cosas tan bien hechas y en un espacio tan corto de tiempo. Más que nunca, entiendo que el valor que tiene una empresa como ésta es la gente que hay en ella. No hay proyecto y equipo en el que no sienta que estoy rodeando de gente brillante, y el pensamiento “probablemente soy el más tonto de esta sala con diferencia” me ronda la cabeza de forma frecuente. Además, aún no he conocido a nadie con el que no querría trabajar de nuevo, y he comprobado que los rumores que hay sobre que en McK el ambiente no era bueno, son completamente falsos. Es de lejos el mejor ambiente que he vivido en las empresas en las que he trabajado. Y tiene su lógica, en un ambiente con proyectos con tanta presión, o la gente sabe trabajar y vivir en equipo, o no funcionaría.

Create your own McKinsey

En marzo, por primera vez pude poner en práctica algo que se dice mucho aquí a los consultores, el hecho de crearse “your own McKinsey”. Al final, en esta empresa cada persona va construyéndose su propia carrera, y va especializándose en determinados sectores y determinadas funciones. Al principio, haces de todo y lo cierto es que la mano que tienes para escoger proyectos, destinos y personas es nula, pero una vez vas cogiendo más experiencia, supuestamente vas encontrando lo que realmente te gusta y vas en esa dirección, buscando proyectos de este tipo. También ocurre mucho el hecho de encontrar un grupo de gente con la que te gusta trabajar, e intentas hacer más proyectos con ellos.

El caso es que cuando acabé la due diligence, me enteré que había un proyecto muy interesante que trataba sobre temas de analytics y big data, cosa que por mi perfil me encaja y me interesa mucho. No dudé e intenté hacerme un hueco allí, mostrando mi interés y hablando con la socia del proyecto. Al final, tuve suerte de poder entrar, y lo que iban a ser 3 semanas se ha convertido en 4 meses. La verdad es que más contento no puedo estar y espero que se extienda hasta llegar a las vacaciones de agosto.

Retreat

En junio la oficina de McKinsey a la que pertenezco, Iberia (España y Portugal), organizó un retreat de 4 días. Es un viaje de ocio que se organiza cada 3 años al que también vienen las parejas (mi mujer vino), y que sirve para descansar, pasarlo bien, y en definitiva desconectar del trabajo cotidiano. Los clientes lo respetan y salvo excepciones nadie trabaja esos días. Este año nos llevaron a un resort a todo plan todo incluido en la costa blanca (el anterior fue en una isla griega). Estuvo genial: playa, piscina, actividades (del tipo gincanas, campeonatos de golf, padel, tenis, volley playa, …), cenas, y noches de fiesta. También hubo algún evento para hablar de la firma (nos habló Dominic Barton) y también vino un speaker famoso de Estados Unidos). Fue también una gran oportunidad para ver a compañeros que hacía meses que no veía.

Evaluaciones

Una parte importante de McKinsey son las evaluaciones, por lo que creo que merece un capítulo aparte en este resumen.

La meritocracia en McKinsey es algo que es casi parte de su ser o de sus valores. Probablemente no hay empresa donde la meritocracia se lleve más a rajatabla que aquí. Es una empresa “up or out”, es decir, o promocionas en los tiempos fijados (normalmente entre 1 y 3 años por puesto), o debes dejar la firma.

Después de cada proyecto se evalúa el rendimiento de cada consultor. Tu leadership (la gente que tienes por encima, en mi caso, el jefe de proyecto, el AP y el socio) rellena unos informes detallados en los que hablan de tu rendimiento en los proyectos, de tus strengths y tus weaknesses, etc. y rellenan cuestionarios. Es algo que se comparte y se discute contigo, ya que hay mucha cultura del feedback tanto para abajo como para arriba. Luego, cada 6 meses, se reúne un comité en el cual se discute tu caso. Para ello, existe una figura que se llama DGL (suele ser un socio) que te asignan al entrar y que se ocupa de tu carrera en la firma. Entre otras cosas, el DGL se encarga de recopilar todos las evaluaciones de los proyectos, de hablar con todas las personas que trabajaron contigo, y de exponer tu caso en cada evaluación semestral. Por ejemplo, cuando hice el summer internship, mi DGL expuso mi caso al comité, el cual decidía si se me hacía oferta para después del MBA o no. Ahora, mi DGL expone mi caso cada 6 meses al comité y éste, basándose en todo lo expuesto por el DGL, decide mi evaluación. Aunque hay varios estados, en general puedes estar “mal”, “necesitas mejorar”, u “on track”. Si estás “mal”, probablemente te queden pocos meses en la firma o incluso ya te hayan dicho que debes irte. Si estás en “necesitas mejorar”, es como darte un toque de atención, y esperan que en la siguiente evaluación hayas mejorado. Si estás “on track” es que va todo bien. Además, tu bonus anual vendrá determinado por esto, así como tus opciones para promocionar al siguiente puesto.. Todo esto siempre viene acompañado con un informe, el cual te entrega y te explica tu DGL. So far so good.

La verdad es que mucha gente deja la firma cada año y hay emails de despedida cada poco tiempo. No todos se van porque iban mal, para nada. Muchas de las partidas son porque han recibido ofertas (una de las cosas buenas que tiene McKinsey es que es un gran trampolín para entrar en buenos puestos en otras empresas) o porque han decidido tomar otro camino (como emprender). El hecho de que no todos busquen hacer carrera en McKinsey (es decir, intentar llegar a socio) es algo más que comprensible, no todo el mundo aguanta un ritmo como este y muy probablemente a medida que vas cogiendo tenure viajas mucho más.

En resumen, este año ha ido muy bien (bastante mejor de lo que esperaba), aunque soy consciente de que he tenido suerte (conozco a compañeros que han estado en proyectos no tan buenos), y probablemente el segundo no lo será tanto. Finger crossed!

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7 comments

  1. Muy buen relato tio, y que pienss hacer? quisieras llegar a ser socio o emprender algo por tu cuenta? o moverte a otra empresa?

    1. Gracias Luís!
      La pregunta del millón :). No lo se, mi sueño es emprender full-time pero tampoco quiero precipitarme, y de momento aquí las cosas van muy bien.

  2. 1 año en McK Madrid felicidades!

    La mejor forma de ver que todo va bien es ver que a pesar de todo lo malo (que lo hay) te estás divirtiendo!

    Un abrazo enorme!

  3. Hola rid!
    Si no te importa responderme, me encantaría saber cual fue tu camino seguido para entrar en la firma y a que edad lo conseguiste. Aunque ya había escuchado mucho sobre este sector me ha parecido muy interesante tu forma apasionada de hablar sobre esto, con lo que he querido saber más sobre ti. Yo aún estoy empezando en el sector financiero. Saludos y gracias de antemano.

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