Segunda plaza en la Booth National Case Competition de Deloitte!

La semana pasada competí en un equipo de cuatro en la competición que organiza anualmente Deloitte, la Chicago Booth National Case Competition. Con mucho orgullo he de deciros que mi equipo quedó en segundo lugar! A continuación os describo en qué consistió esta competición y cómo conseguimos llegar hasta el podium.

Warning: post largo

El equipo: Los ChiBoys

Nuestro equipo, los “ChiBoys”, lo formábamos un argentino (que estudió ADE y Economía y que trabajaba en estrategia en Telefónica Argentina), un peruano (ingeniero que trabajó en IBM), un americano de Ohio (que trabajó en una Non-Profit), y yo. Se formó por casualidad, un día en el tren hacia la universidad alguien comentó lo de presentarse a la competición y formamos el equipo sobre la marcha, sin pensar en qué perfiles tenía cada uno. Al final, el equipo funcionó a la perfección.

Competición

De todos los equipos que se presentaban, en una primera fase Deloitte escogió a 16 para competir. Una vez elegidos, nos daban el caso el miércoles por la noche y teníamos hasta el viernes a las 18h para entregar nuestra solución.

El sábado todos los equipos íbamos a las oficinas de Deloitte de Chicago y presentábamos nuestra solución (en forma de una presentación Power Point) al jurado que nos tocase (había varios). El jurado, compuesto por altos ejecutivos de Deloitte y de un experto en la industria, elegía a los tres equipos finalistas. Estos tres equipos volvían a presentar pero ya delante de todo el mundo: el jurado al completo (20 personas más o menos), gente de Deloitte (Partners, Consultants, etc.), y los equipos que no habían pasado a la final. En total, más de 100 personas.

Después de las presentaciones finales, el jurado se volvía a reunir y decidía el ganador, el segundo y el tercer puesto.

Premios

Equipo ganador: $2,000, e invitación directa a entrevista para el internship de verano. Además, seleccionados para competir en otro caso nacional en Texas en Enero.
Segundo puesto: $1,000.
Tercer puesto: merchandising de Deloitte.

El Caso

En caso era una simulación de un proyecto real de consultoría estratégica (un caso es un problema real de gestión que requiere una decisión o un conjunto de decisiones, para lo cual antes tienes que diagnosticar, generar alternativas, valorarlas y decidir un curso de acción), que trataba sobre una pequeña cervecera de Illinois –Two Brothers–  que produce “craft beer” (viene a ser un tipo de cerveza “artesanal” que está muy de moda en Estados Unidos), y que ficticiamente nos contrataba como consultores para que les ayudásemos a tomar medidas estratégicas para incrementar sus ingresos, aumentar su market share y en definitiva, a vender más cervezas.

El miércoles a las 20h nos dieron el caso junto con 20 archivos pdf con cientos de páginas con información de todo tipo: informes de Standards & Poors sobre la industria cervecera en Estados Unidos, financial statements de grandes empresas cerveceras como InDev (la que controla Budweiser y otras) y de MillerCoors, artículos sobre “craft beers” y su crecimiento, etc. Una burrada de documentación que no había por donde cogerla.

Así que ya os podréis imaginar que las siguientes 40 horas las pasamos estrujándonos el cerebro, haciendo brainstorming buscando ideas, rellenando pizarras una detrás de otra, investigando muchísimo en Google, en archivos de la prensa local de Illinois y Ohio, bases de datos de la universidad, etc. Horas y horas hasta que fuimos moldeando una solución que diseñamos y que, sinceramente, veíamos con posibilidades de ganar. Ahora tocaba ejecutarla: otras buenas horas delante del Power Point de forma que todo quedase lo mejor posible, y así fue (reconozco que hasta la fecha nunca había hecho ni visto una presentación como la que hicimos, teníamos un crack del Power Point en el grupo que marcó la diferencia en la estructura y diseño de la presentación). Por último, después de que por fin a las 17:59 mandásemos la solución, tocaba pasar toda la tarde y bien entrada la noche ensayando la presentación.

La solución

Sin poder entrar mucho en detalle (firmé varios papeles), nuestra solución trató sobre la localización donde concentrar los esfuerzos, sobre cambios a realizar en la línea de productos, cambios en la imagen de la marca y cómo darla a conocer con una estrategia potente de marketing, sobre cómo hacernos un hueco en los bares y supermercados de la región objetivo, y finalmente sobre cómo invertir en la fábrica y cómo cuidar la distribución de forma que todas las piezas encajaran. Todo esto acompañado de muchos números y modelos financieros que dieran sustento a todo lo que decíamos.

El D-Day

El sábado, muy nerviosos pero confiados con nuestra solución, llegamos a las oficinas de Deloitte y después de un buen desayuno, por fin nos tocó hacer nuestra presentación de media hora a una parte del jurado. Salió bastante bien, y conseguimos salir al paso decentemente de las preguntas (o dardos) que nos hicieron.

Por fin llegó la alegría, cuando anunciaron que ChiBoys era uno de los tres equipos finalistas. Alegría pero los nervios en la estratosfera, ahora tocaba presentar delante de toda la muchedumbre y jugarnos los cuartos contra equipazos de americanos y construidos para ganar (el que ganó eran dos consultores, un investment banker y un brand manager (marketer)). Desgraciadamente, mi experiencia hablando en público es muy reducida, y de golpe me encontraba en una piscina llena de tiburones, había que presentar delante de más de 100 personas y de un jurado lleno de peces gordos cargados de preguntas envenadas.

Pues bien, llegó la hora de darlo todo y eso es lo que hicimos, con dos cxjxn3s salimos al escenario y demostramos la casta latina. Un disfrute y llenos de orgullo salimos de la batalla victoriosos para nosotros pasase lo que pasase con el resultado.

El veredicto

Dos horas después de acabar la presentación, y después de mucho chismorreo (amigos y conocidos de entre el público que habían visto las tres presentaciones -nosotros no podíamos ver la de los otros dos grupos- y que nos decían que la cosa estaba muy igualada entre nosotros y otro grupo de guiris, aunque la mayoría nos decía que nosotros ganaríamos porque nuestra solución era mucho mejor), por fin llegó la hora de dar el resultado. Pero antes, el famoso experto de la industria cervecera se marcó un speech sobre cómo veía él la solución, que era casi calcada a la nuestra, así que en ese momento pensábamos que habíamos ganado (sabíamos que los otros dos equipos habían ido a por otra estrategia completamente distinta).

Sin embargo, al final nos quedamos con la plata. Al principio un pelín de decepción, que pronto se disipó y después de fotos de rigor recogimos nuestros cheques y nos fuimos felices y orgullosos por haber llegado hasta ahí. Acabamos de celebración en un bar donde, por supuesto, pedimos la cerveza de la que ya conocemos todas sus entrañas.

Pues bien, así acabaron tres días de infarto, tres días que han sido una auténtica experiencia y un continuo aprendizaje. Además de ser ya un quasi experto en la industria cervecera, también he aprendido a ton tanto personal como profesionalmente a todos los niveles.

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