Las cohorts en Booth

Bastante gente piensa que en Booth, que tiene un programa flexible en el sentido de que cada estudiante puede elegir las asignaturas que quiere (dentro de unos límites), no hay cohorts como ocurre en las demás escuelas de negocios. Para los que no lo sepáis, las cohorts son subgrupos de las clases enteras (clase entendida como “promoción”). Por ejemplo, en Harvard las cohorts se llaman “sections” y tienen 90 personas cada una. En Wharton, tienen 70. Normalmente en estas escuelas casi todas las clases las compartes con la gente de tu cohort durante todo el año.

Pues bien, aunque en Booth las clases no las compartes siempre con la misma gente, la realidad es que aquí también hay cohorts, diez para ser exactos: Phoenix, Bond, Stuart, Rockefeller, Nobels, Walker (la mía), Gargoyles, Davis, Maroons y Harper. Cada cohort tiene unas 60 personas y tiene un presidente, un social o community chair (persona que se encarga de organizar fiestas y eventos), y varios puestos más (fotógrafo/a, dos que hacen el vídeo de Golden Gargoyles -otro día hablo de esto- y otros), todos ellos estudiantes de la cohort y elegidos por el resto.

¿Qué clases hacemos juntos cada cohort? Pues el LEAD (Leadership Effectiveness and Development), que empieza a principios de septiembre y acaba a finales de octubre (3 horas a la semana), y que incluye clases de liderazgo, ética, conocerse a uno mismo, etc. También los tres días que pasamos en Wisconsin los pasamos con la cohort (ver el post Leadership Orientation Retreat en Wisconsin). Además, todas las clases de Career Services (unas 3 horas a la semana durante septiembre, octubre y algún día en noviembre, ver Booth Career Services: de la mano hacia el internship) se hacen con la cohort.

Una vez acaba el LEAD oficialmente las cohorts dejan de verse cada semana en clases. Aún así, siguen funcionando gracias al presidente y a las social chair y al propio interés de todo el mundo. En la nuestra hemos seguido viéndonos frecuentemente en eventos organizados por la social chair. Por ejemplo, hace un par de semanas se organizó una cena donde cada persona llevaba comida de sus países. El sábado pasado fue la Trolley Party, que pasamos la noche todos los de la cohort metidos en un autobús de estos turísticos que recorren la ciudad y que hacía paradas intermedias de 40 minutos en bares específicos y donde coincidíamos con otra cohort diferente en cada bar. Vamos, que las cohorts siguen vivas durante todo el MBA y la gente acaba siendo muy amiga aunque no estés todo el día compartiendo clases con ellos.

La verdad es que el aspecto del “bonding” (lazos/relaciones fuertes entre los estudiantes) está muy cuidado en la escuela desde hace unos años, cosa que antes no se hacía tanto. Muchas cosas han cambiado en este aspecto, con el fin de encontrar el balance perfecto entre conseguir una gran unión entre los estudiantes sin tener que renunciar al programa flexible que todo el mundo adora. Una de las cosas que han ido cambiando con el tiempo es el perfil de los estudiantes que admiten. Antes por ejemplo el perfil de la gente que se admitía eran más perfiles quants y gente muy de finanzas, gente muy brillante pero quizá no con las mejores soft skills, cuando ahora la clase es muchísimo más diversa y hay todo tipo de perfiles, desde militares, ex-jugadores de la NFL, profesores o psicólogos hasta médicos, arquitectos, o abogados (por supuesto, también hay ingenieros, economistas y gente de ADE ;)). Otra cosa que ha cambiado es que antes los estudiantes vivían desperdigados en Hyde Park, el barrio donde está el campus de la Universidad, y que mucho ambiente nocturno no tiene. Sin embargo, desde hace 8 años el 80-90% de la clase vive en el mismísimo centro de Chicago en 4 ó 5 edificios situados todos en la misma zona, por lo que la gente está mucho más cerca unos de otros y además se puede “vivir la ciudad”, que es una pasada. Lo bueno es que en estos edificios hay para todos los gustos, desde un par de edificios que hay como 200 estudiantes viviendo en cada uno y que parecen residencias de estudiantes (hagas lo que hagas siempre te encuentras con alguien de clase: en el ascensor, en el gimnasio, yendo a comprar, etc), hasta otros que, aun estando frente por frente a los demás, son algo más “independientes”. En el mío por ejemplo creo que somos unos 20 ó 30 Boothies viviendo (ver Apartamento en The Shoreham). Al estar todos al lado unos de otros, es muy cómodo quedar para los trabajos en grupo y los study groups. Y el Gleacher (el edificio de Booth que está en la ciudad) está a cinco minutos de donde vivimos, cosa que se agradece ya que hay clases allí y tenemos todos los recursos de la escuela a nuestra disposición: salas de estudio, biblioteca, etc.).

Lo cierto es que estoy contento porque creo que este sistema te proporciona las ventajas de poder formar amistades fuertes con la gente de tu cohort como ocurre en otras escuelas, pero sin que todas tus amistades se reduzcan a la cohort, sino que puedes conocer a mucha más gente gracias a no coincidir siempre con las mismas personas en clase durante todo el año.

Walker cohort'11

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