Problemas con short selling

Volviendo a temas de bolsa y mi trabajo, hoy voy a hablar sobre el “short selling”, que nos causa muchos problemas en mi equipo.

Todo el mundo conoce el método tradicional para ganar dinero en bolsa, comprar acciones y esperar a que el precio suba para venderlas más caras. Sin embargo, quizá no todo el mundo sabe que cuando la bolsa baja también es posible ganar dinero. Cómo? vendiendo a corto (vendiendo al descubierto) o “short sell”.

El short selling funciona de la siguiente manera. Un trader pide prestado un producto financiero, digamos una acción para que sea fácil, que la devolverá en cierto tiempo. Durante el tiempo que tiene la acción la vende en bolsa, confiando en que sea más barato comprarla en el futuro cuando tenga que devolvérsela al que se lo pidió prestado. De esta forma, si el mercado baja, recomprará la acción más barata de lo que la vendió y ganará la diferencia.

Esto se entiende mucho mejor con un ejemplo sencillo (ficticio):

– Trader ‘A’ de la SG pide prestado una acción de Nintendo a un trader ‘B’ de UBS a un precio de $250 (para hacerlo fácil, cuento con que se la deja “gratis”).
– Trader ‘A’ vende esa misma acción en el mercado por $250.
– El precio de la acción de Nintendo baja a $200.
– Trader ‘A’ compra en el mercado una acción de Nintendo por $200, y se la devuelve a trader ‘B’ (al que se la debía).

En este caso, el trader ‘A’ ha sacado un beneficio de $50 gracias a que el precio de la acción de Nintendo ha bajado.
Sencillo pero peligroso. Veamos el por qué.

Cuando alguien compra una acción de una empresa a un precio determinado, el máximo riesgo al que incurre es el dinero que se paga por esa acción. Si por ejemplo un trader compra una acción del Santander a 10 euros, perdería los 10 euros si el Santander quiebra y su acción pasase a valer 0. Es decir, el trader como mucho pierde el 100% de lo que ha invertido.

Sin embargo, cuando se hace short selling el riesgo es mucho mayor, porque el precio puede aumentar hasta (teóricamente) infinito. En el ejemplo de anterior de Nintendo, el trader ‘A’ está obligado a devolver le acción a ‘B’ que le prestó. Una vez que ‘A’ ha vendido la acción por $250, si Microsoft compra Nintendo y la acción de Nintendo pasa a valer $1000, entonces el trader ‘A’ habrá perdido $750, ya que la vendió por $250 y la tiene que recomprar en el mercado a $1000 para devolverla.

En las grandes entidades financieras existen muchos trading desk (equipos de trading), que funcionan como entidades más o menos independientes. Cada desk tiene sus traders, su presupuesto, sus beneficios (con los que nos pagan a los equipos de IT), etc. Por supuesto al final el dinero es del banco, pero los desks funcionan así porque son mucho más eficientes cuando trabajan de forma independiente y cada uno con estrategias distintas e independientes. Sin embargo, entre los desks se ayudan como pueden. Por ejemplo, si un desk tiene en su cartera acciones del Nintendo en su book, se las deja “gratis” a otro trading desk del banco para que éste haga short selling (en el ejemplo anterior, el trader B fuera otro de la SG, por lo que no le cobra comisión por dejarle la acción).

El short selling está mal visto desde la crisis del 2008 porque algunos dicen que incitan a hacer caer los índices y son demasiado peligrosos, y cada vez los mercados ponen más restricciones. Por ejemplo, en el mercado australiano ASX esta práctica está prohibida, y si te pillan haciéndolo te cae una buena multa e incluso te pueden quitar la licencia de trading. Eso sí, repito que hay varios desks en cada banco, por lo que aunque tu desk no tenga en su book lo que vende y esté haciendo short selling, el mercado no puede decir nada si lo que vende es propiedad de otro desk del mismo banco. Esto se llama “cubrirse”.

El caso es que el short selling nos causa muchos problemas a los equipos de IT de Front Office, porque tenemos que hacer muchísimas comprobaciones internas en nuestros programas para impedir que los autómatas o los propios traders (que son humanos y muchas veces hacen lo que quieren sin pensar mucho si se puede hacer o no) hagan operaciones que no están permitidas en tal o cual mercado para no infringir las normas. Los mercados no hacen esas comprobaciones al instante y es nuestra responsabilidad el no hacerlas. Si luego cuando revisen las operaciones (en general al final del día en el clearing) ven que has hecho algo así, entonces la se lía gorda: multa, si es reiterativo te quitan la licencia, si es muy grave puede que salgas en los periódicos, de mala imagen al banco, etc.

Encima, hacemos trading en muchísimos mercados de Japón, Corea, Taiwán, India, Malasia, Singapur, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda, etc. y cada uno tiene sus propias reglas, que debemos estudiar e incorporar a las aplicaciones que verifican los order books de los traders antes de enviar las órdenes al mercado (y encima, hacerlo rápido). Como os podréis imaginar, las normas de un mercado en países donde el Gobierno ejerce mucho control (digamos, TAIFEX en Taiwán, aquí un post sobre Taiwán) son muy distintas a un mercado como el australiano. Y ahora empiezan a llegar mercados indios y en nada chinos, que en temas de trading están en la Edad Media.

Por cierto, Jerome Kerviel era muy aficionado al short selling, y casi todo el dinero que hacía fue vendiendo corto, como cuando se desplomaron las aseguradoras justo después del atentado del metro de Londres. La historia completa la tenéis en este post.

Las imágenes son de wikimedia y answcdn.com

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