Mes: enero 2011

Lanzamiento del sitio web Club-MBA!

Desde hace tiempo rondaba por mi cabeza la idea de crear una comunidad online de MBA en español. Cuando empecé hace más de un año con el tema de las aplicaciones para hacer un MBA, me frustraba no encontrar ningún sitio en español con información actualizada sobre MBAs, escuelas de negocio, becas, sobre cómo preparar el GMAT y el TOEFL, etc. En definitiva, un sitio donde poder preguntar mis dudas y hablar con gente que supiera del tema, o simplemente un sitio para compartir ideas y estrategias durante este tortuoso proceso.

Ahora que he pasado por todo esto y he aprendido mucho sobre el tema, creo que puedo ayudar a mucha gente que esté en estos momentos pensando en hacer un MBA este año o en el futuro. Con esta idea he fundado el sitio www.club-mba.com, que por el momento basará toda su actividad en su foro.

No sólo pienso centrarlo en MBAs, sino también tratará sobre otros tipos de masters, programas para salir fuera a estudiar o trabajar, becas, etc.

Espero que os animéis a registraros y a participar!

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Problemas con short selling

Volviendo a temas de bolsa y mi trabajo, hoy voy a hablar sobre el “short selling”, que nos causa muchos problemas en mi equipo.

Todo el mundo conoce el método tradicional para ganar dinero en bolsa, comprar acciones y esperar a que el precio suba para venderlas más caras. Sin embargo, quizá no todo el mundo sabe que cuando la bolsa baja también es posible ganar dinero. Cómo? vendiendo a corto (vendiendo al descubierto) o “short sell”.

El short selling funciona de la siguiente manera. Un trader pide prestado un producto financiero, digamos una acción para que sea fácil, que la devolverá en cierto tiempo. Durante el tiempo que tiene la acción la vende en bolsa, confiando en que sea más barato comprarla en el futuro cuando tenga que devolvérsela al que se lo pidió prestado. De esta forma, si el mercado baja, recomprará la acción más barata de lo que la vendió y ganará la diferencia.

Esto se entiende mucho mejor con un ejemplo sencillo (ficticio):

– Trader ‘A’ de la SG pide prestado una acción de Nintendo a un trader ‘B’ de UBS a un precio de $250 (para hacerlo fácil, cuento con que se la deja “gratis”).
– Trader ‘A’ vende esa misma acción en el mercado por $250.
– El precio de la acción de Nintendo baja a $200.
– Trader ‘A’ compra en el mercado una acción de Nintendo por $200, y se la devuelve a trader ‘B’ (al que se la debía).

En este caso, el trader ‘A’ ha sacado un beneficio de $50 gracias a que el precio de la acción de Nintendo ha bajado.
Sencillo pero peligroso. Veamos el por qué.

Cuando alguien compra una acción de una empresa a un precio determinado, el máximo riesgo al que incurre es el dinero que se paga por esa acción. Si por ejemplo un trader compra una acción del Santander a 10 euros, perdería los 10 euros si el Santander quiebra y su acción pasase a valer 0. Es decir, el trader como mucho pierde el 100% de lo que ha invertido.

Sin embargo, cuando se hace short selling el riesgo es mucho mayor, porque el precio puede aumentar hasta (teóricamente) infinito. En el ejemplo de anterior de Nintendo, el trader ‘A’ está obligado a devolver le acción a ‘B’ que le prestó. Una vez que ‘A’ ha vendido la acción por $250, si Microsoft compra Nintendo y la acción de Nintendo pasa a valer $1000, entonces el trader ‘A’ habrá perdido $750, ya que la vendió por $250 y la tiene que recomprar en el mercado a $1000 para devolverla.

En las grandes entidades financieras existen muchos trading desk (equipos de trading), que funcionan como entidades más o menos independientes. Cada desk tiene sus traders, su presupuesto, sus beneficios (con los que nos pagan a los equipos de IT), etc. Por supuesto al final el dinero es del banco, pero los desks funcionan así porque son mucho más eficientes cuando trabajan de forma independiente y cada uno con estrategias distintas e independientes. Sin embargo, entre los desks se ayudan como pueden. Por ejemplo, si un desk tiene en su cartera acciones del Nintendo en su book, se las deja “gratis” a otro trading desk del banco para que éste haga short selling (en el ejemplo anterior, el trader B fuera otro de la SG, por lo que no le cobra comisión por dejarle la acción).

El short selling está mal visto desde la crisis del 2008 porque algunos dicen que incitan a hacer caer los índices y son demasiado peligrosos, y cada vez los mercados ponen más restricciones. Por ejemplo, en el mercado australiano ASX esta práctica está prohibida, y si te pillan haciéndolo te cae una buena multa e incluso te pueden quitar la licencia de trading. Eso sí, repito que hay varios desks en cada banco, por lo que aunque tu desk no tenga en su book lo que vende y esté haciendo short selling, el mercado no puede decir nada si lo que vende es propiedad de otro desk del mismo banco. Esto se llama “cubrirse”.

El caso es que el short selling nos causa muchos problemas a los equipos de IT de Front Office, porque tenemos que hacer muchísimas comprobaciones internas en nuestros programas para impedir que los autómatas o los propios traders (que son humanos y muchas veces hacen lo que quieren sin pensar mucho si se puede hacer o no) hagan operaciones que no están permitidas en tal o cual mercado para no infringir las normas. Los mercados no hacen esas comprobaciones al instante y es nuestra responsabilidad el no hacerlas. Si luego cuando revisen las operaciones (en general al final del día en el clearing) ven que has hecho algo así, entonces la se lía gorda: multa, si es reiterativo te quitan la licencia, si es muy grave puede que salgas en los periódicos, de mala imagen al banco, etc.

Encima, hacemos trading en muchísimos mercados de Japón, Corea, Taiwán, India, Malasia, Singapur, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda, etc. y cada uno tiene sus propias reglas, que debemos estudiar e incorporar a las aplicaciones que verifican los order books de los traders antes de enviar las órdenes al mercado (y encima, hacerlo rápido). Como os podréis imaginar, las normas de un mercado en países donde el Gobierno ejerce mucho control (digamos, TAIFEX en Taiwán, aquí un post sobre Taiwán) son muy distintas a un mercado como el australiano. Y ahora empiezan a llegar mercados indios y en nada chinos, que en temas de trading están en la Edad Media.

Por cierto, Jerome Kerviel era muy aficionado al short selling, y casi todo el dinero que hacía fue vendiendo corto, como cuando se desplomaron las aseguradoras justo después del atentado del metro de Londres. La historia completa la tenéis en este post.

Las imágenes son de wikimedia y answcdn.com

Sí a Chicago, no a Londres

Como probablemente os podréis imaginar, mi mujer y yo hemos estado decidiendo durante las últimas semanas entre la oferta de la University of Chicago Booth School of Business y la de London Business School (LBS). Finalmente, y después de bastante reflexión, acabamos de comunicar al Comité de Admisión de LBS que declinamos ambos dos su oferta en favor de Chicago Booth.

Ha sido una decisión difícil pero que había que tomar porque el primer pago de LBS es la semana que viene. Además, el declinar la oferta puede ayudar a gente que esté en la waitlist a que les cojan, así que quería liberar plaza cuanto antes.

Antes de ponerme a explicar las razones por las que hemos escogido Chicago Booth, tengo que confesar que considero a ambas escuelas entre las top-5 a nivel mundial (lideran la mayoría de los rankings de MBA), y estoy seguro que en ambas pasaríamos dos años increíbles y que mis posibilidades profesionales post-MBA serían parecidas. Desgraciadamente no podemos ir a las dos y había que elegir, cosa que nunca pensé que fuera tan difícil.

Obama dando clase en la University of Chicago

Una de las razones principales de haber elegido Chicago Booth es porque la escuela tiene probablemente el mejor profesorado de entre las mejores escuelas del mundo, incluyendo seis premios Nobel, de los 86 que tiene la universidad. Además, la flexibilidad de su plan de estudios (única en el mundo, donde sólo hay una asignatura obligatoria), me permitirá crear mi propio programa basado en mi perfil y en mis intereses. Esto además tiene otra gran ventaja, y es que durante el periodo de recruiting del primer año (búsqueda del internship del verano), tendré la posibilidad de cogerme pocas asignaturas (o fáciles), y esto me ayudará a preparar mejor las candidaturas a las empresas donde quiero hacer mi internship. Y es que según me han contado, te pasas casi dos meses asistiendo a conferencias, eventos que organizan las empresas que vienen a la escuela (desayunos, comidas, cenas, presentaciones, etc.), preparando el CV, cartas de motivación, entrevistas, etc. En definitiva, que te come todo el tiempo, y si durante ese periodo puedo andar con menos asignaturas mejor que mejor.

Otra razón importante es el hecho de que considero que la escuela está en un momento ascendente en su historia, en un particular “momentum”, gracias al trabajo del Dean Ted Snyder y de haber recibido importantes donaciones en la última década, como la de Charles M. Harper, que permitió construir en 2004 el impresionante Harper Center, y la donación de David Booth de 300 millones de dólares (la más grande de la historia). Gracias a estas aportaciones, la escuela tiene recursos para retener y contratar a los mejores profesores y a los mejores alumnos. En definitiva, tiene recursos para construir el mejor programa MBA del mundo y para diferenciarse de otras escuelas durante los próximos lustros.

También ha sido muy importante el haber hablado con mucha gente de las dos escuelas. He hablado con al menos cuatro estudiantes actuales de Chicago Booth, y todos me han parecido con los pies en la tierra, accesibles, sinceros, y me han hablado muy bien de casi todo. Además, les ha ido fenomenal en la búsqueda de empleo (creo que todos han entrado en McKinsey y otro en un banco en Nueva York), y, sobre todo, me he sentido identificado con ellos. Por otro lado, ya estoy en contacto con los españoles admitidos en mi clase (somos 5 españoles admitidos en ronda 1) y todos parece que vamos a aceptar la oferta e ir a Chicago.

Clinton dando una conferencia en LBS

Esto es muy buena señal ya que quizá en ronda 2 admitan a más. Sobre LBS no he tenido el mismo feeling. Entre otras cosas, al menos dos personas me han dicho que estaban un poco defraudados con la calidad de algunos profesores.

Otra razón es que siempre había soñado con estudiar en una prestigiosa universidad americana, y no voy a dejar pasar esta oportunidad. Además, preferimos vivir dos años en Chicago que en Londres. Me han hablado maravillas sobre Chicago, y la única pega que oigo es sobre el clima invernal (o infernal). También quiero volver de nuevo a Estados Unidos (después de pasar un año en Nueva York, donde realmente estuve muy a gusto, me quedé con las ganas de más).

Por otro lado, tengo que confesar que desde antes de empezar a enviar aplicaciones, Chicago Booth era la que estaba arriba de la lista, culpa en parte de un amigo y ex-alumno que me ha estado convenciendo desde hace casi un año para que vaya a Chicago.

Finalmente, como sabéis mi mujer también ha sido admitida en ambas escuelas, por lo que tenemos que afrontar alrededor de 300.000 dólares en los próximos dos años. Y aunque hace unos meses decidimos no pensar en el dinero y decidimos no elegir una escuela por el dinero, no hay que perder de vista que vivir en Chicago es mucho más barato que en Londres. Y para rematar, en Chicago mi mujer recibió una scholarship que, en caso de no conseguir becas españolas, nos va a ayudar mucho.

Por supuesto hemos tenido ciertas dudas. Lo que verdaderamente nos ha hecho dudar es la gran diversidad de estudiantes que hay en LBS (alrededor de un 90% de los estudiantes son internacionales, por un 38% en Booth).

Ahora sólo queda saber qué haremos con Wharton…

Empezando a tomar decisiones

Hace unos días decidí hacer público en mi trabajo que dejo la empresa para hacer un MBA, lo que supone haberme quitado un gran peso de encima porque ninguno de mis superiores lo sabía y lo he tenido que ocultar durante meses. Lo quería decir cuanto antes para ayudarles a planificar el año en temas de presupuesto y proyectos. Además, había alguna posibilidad de que se enteraran de que me voy antes o después por otras vías. Por ejemplo, por la repercusión que tuvo el post de “Mi trabajo en Hong Kong” donde no es difícil adivinar en qué banco trabajo. Por cierto, a raíz del enlace que se hizo a él desde elmundo.es el post tuvo unas 2.500 visitas en unos pocos días, ha sido enlazado en varias páginas web de bolsa y trading, en Twitter y Facebook, y me ha contactado bastante gente a raíz de él. Sorprendente.

El caso es que el otro día hablé con mi jefe y el responsable de todo el departamento y les dije que en cinco meses dejaba mi trabajo. Se quedaron bastante fastidiados pero les sentó muy bien que les avisase con cinco meses de antelación (que les ayudará mucho para que puedan formar a alguien que me sustituya), y sobre todo que me vaya a un MBA y no a la competencia. De todas formas intentaron convencerme de que me quedase pero sabían que era una pérdida de tiempo porque no es un asunto económico.

Quizá os preguntéis por qué no se lo dije antes. La primera razón es porque mi actual jefe chino lleva en el cargo desde septiembre ya que el anterior (que sí que lo sabía) dejó la empresa en julio (un conocido banco americano “se lo robó” a mi banco). Por otro lado, mi contrato “expat” VIE se acababa en noviembre y posiblemente me hubieran puesto alguna pega para hacerme un contrato local si hubiesen sabido que me iba al poco tiempo. Les expliqué con toda sinceridad todo esto y lo entendieron perfectamente.

Como podréis imaginar, ninguno de mis superiores actuales me escribió las recomendaciones, aunque sí que lo hizo mi antiguo responsable en Nueva York y otras personas que sí que lo sabían.

Por otro lado, seguimos dándole vueltas a qué escuela ir. La primera decisión la tenemos que tomar dentro de poco porque el pago del primer depósito de London Business School es a finales de enero. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es elegir entre Chicago Booth y London Business School, decisión que está prácticamente hecha. Más tarde habrá habrá otras decisiones a tomar, quizá más complicadas. Sinceramente no creo que ninguna escuela sea mucho mejor que las otras, y creo que cada una tiene sus claros “pros” y sus claros “contras”.

Por cierto, durante las últimas semanas hemos estado hablando con bastantes estudiantes de las escuelas (por Skype y en persona), que nos han contado muchas cosas sobre las escuelas, sobre la vida en Londres, Chicago y Filadelfia, sobre los internships y trabajos post-MBA, etc. En general todos están felices con sus escuelas y les ha ido bien en el recruiting. Estoy seguro que la decisión que hagamos, sea cual sea, será buena.